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ASIA FRAGMENTADA

Un atlas del poder en Asia. Historia política, económica y geopolítica de raíces largas. Asia no es un bloque. Es un continente inmenso definido por sus fracturas: imperios y posimperios, revoluciones y restauraciones, monarquías que se adaptan, partidos-Estado que se endurecen, elecciones sin alternancia y aparatos que gobiernan desde la sombra. Asia Fragmentada existe para mirar el poder de frente, donde más le gusta esconderse.

Historia política, económica y geopolítica de Asia
ASIA FRAGMENTADA

Un atlas del poder en Asia: imperios, revoluciones, autocracias, guerras frías, propaganda, fronteras y fracturas geopolíticas.

PHIBUN, EL MARISCAL DE HIERRO. El secuestro de Tailandia.

Phibun o cómo un artillero de ascendencia china ejecutó un golpe de estado contra su Rey, extorsionó a la oligarquía comercial, inventó el 'Pad Thai' por decreto, alquiló su país al Imperio Japonés y la CIA y diseñó la fuerza paramilitar que sigue gobernando Bangkok.

INTRODUCCIÓN

La diplomacia occidental, los manuales de ciencia política y la inmensa maquinaria turística global nos han vendido con éxito la ilusión de Tailandia como el "País de las Sonrisas". Tailandia se proyecta como un reino exótico, pacífico y devoto, la única nación del Sudeste Asiático que esquivó ágilmente el colonialismo europeo gracias a la compasión budista, la sabiduría de sus líderes y la reverencia a un monarca sagrado.

La sonrisa tailandesa no es una expresión de alegría, es un mecanismo de supervivencia. Siam no fue colonizada por los imperios europeos por una razón, se autocolonizó, transformándose en una dictadura dispuesta a alquilar su territorio a la superpotencia más letal de cada década.

El Mariscal de Campo Plaek Phibunsongkhram (universalmente conocido como Phibun). La historiografía oficial lo encumbra como el "arquitecto del Estado moderno", el líder nacionalista que respondió al contexto geopolítico de la periferia: ¿Cómo se construye una nación fuerte sin pasar jamás por la democracia liberal?

Pero reducir a Phibun a un "dictador ilustrado" es encubrir una tendencia totalitaria en la política tailandesa. Un Estado no se "moderniza" desde arriba por amor a la civilización, se secuestra, se extorsiona y se formatea a punta de cañón para que la recaudación fiscal sea más eficiente y la represión más letal. De este modo, Phibun borró un país milenario para robar a sus minorías para convertirse el dueño de la franquicia paramilitar y narcotraficante más rentable de la Guerra Fría.

¿QUIÉN ERA PHIBUN?. Complejo étnico, educación francesa y miembro de una logia.

Para entender su proyecto de Estado, primero hay que conocer el historial de su arquitecto.

Phibun nació en 1897 en una familia humilde de cultivadores a las afueras de Bangkok. Sus padres lo bautizaron como Plaek (que en tailandés significa literalmente "Extraño" o "Raro") por su peculiar asimetría facial y sus ojos inusualmente hundidos. Pero ese niño plebeyo arrastraba una sombra étnica mucho más significativa para la política de la época: su abuelo paterno era un inmigrante chino cantonés.

Esa ascendencia étnica marcará su psique con el Síndrome del Impostor. Plaek creció siendo un plebeyo de sangre mestiza (Sino-Thai) en un país absolutista donde el poder, la riqueza y los altos mandos militares pertenecían exclusiva y divinamente a los príncipes de la Casa Real de Chakri (hombres de sangre "pura"). Phibun era un genio matemático y balístico, pero se topó violentamente con el muro étnico del absolutismo: el techo de la ascendencia. Daba igual lo brillante que fuera calculando trayectorias de obuses, en aquel sistema, un plebeyo con sangre extranjera jamás sería General.

El Rey cometió entonces el error típico de los imperios decadentes, pagó con dinero público la educación de sus futuros verdugos. Becó a Phibun para estudiar artillería avanzada en Fontainebleau, Francia. En los oscuros cafés de París de los años 20, Phibun se infiltró en una red secreta de estudiantes liderada por un genio intelectual del derecho civil: Pridi Banomyong. Juntos juraron derrocar la monarquía y fundaron el Partido del Pueblo (Khana Ratsadon).

En la anatomía de esta alianza, el reparto fue un pacto, Pridi ponía la Constitución y el marco legal ilustrado europeo, Phibun ponía la fuerza militar. Phibun jamás creyó en la democracia social de su compañero, simplemente lo utilizó como un escudo diplomático para que Occidente no viera un vulgar motín de sargentos, sino una "revolución civilizada".

EL GOLPE DE 1932

La historia llama al golpe de Estado del 24 de junio de 1932 la "Revolución de los Promotores", como si fuera un amanecer democrático. Fue simplemente una huelga laboral del ejército, un chantaje burocrático.

Asfixiada por la onda expansiva de la Gran Depresión mundial de 1929 (que hundió las vitales exportaciones de arroz), la monarquía absoluta del Rey Prajadhipok funcionaba como un modelo de negocio en quiebra. El Rey, operando incompetentemente, se negó a recortar los gastos faraónicos de la inmensa Familia Real. Para equilibrar las cuentas, decidió aplicar la austeridad a la clase media militar: despidió a cientos de oficiales subalternos y les bajó el sueldo.

Los militares entraron en pánico por sus nóminas y pensiones. El golpe no estalló por los derechos humanos, fue para evitar el despido y apoderarse del presupuesto de Defensa.

La madrugada del 24 de junio, Phibun y su logia ejecutaron una obra maestra logística: cortaron los cables de telégrafo de Bangkok dejando ciega y sorda a la policía, irrumpieron en las mansiones de los 40 príncipes más poderosos del reino, los sacaron de la cama en pijama y los encerraron como rehenes encañonados por ametralladoras en el Salón del Trono. Le dieron al Rey (que estaba convenientemente de vacaciones en la playa) un ultimátum: o firmas la Constitución y cedes el monopolio del Estado, o fusilamos a tu familia antes del mediodía. El Rey capituló.

Rebelión de Boworadet
Pero el poder real no pasó al "pueblo", pasó a los oficiales de nivel medio que sostenían las bayonetas. Phibun se erigió como el Jefe de Seguridad del nuevo régimen.

La sangre llegó en octubre de 1933, cuando la vieja aristocracia financió una inmensa rebelión militar (liderada por el Príncipe Boworadet) para recuperar el poder de la dinastía Chakri por la fuerza. El gobierno civil entró en pánico, Phibun asumió el mando, no ofreció negociaciones diplomáticas. 

Aplicó una aniquilación, subió cañones pesados a vagones de tren y ejecutó un bombardeo incesante sobre las tropas realistas en los suburbios de Bangkok hasta triturarlas.

Aquel baño de sangre demostró la primera ley del nuevo Estado: el poder ya no emanaba de la sagrada sangre azul del Rey, emanaba única y exclusivamente del fuego de los cuarteles.

LA FABRICACIÓN DE TAILANDIA. Biopolítica, Racismo y Extorsión (1938-1944)

Para 1938, Phibun había apartado a los civiles y se autoproclamó Primer Ministro absoluto. Aterrorizado por su propio origen plebeyo y con un complejo de inferioridad atroz frente a Europa, Phibun decidió modernizar el país por decreto. Copiando la estética de Benito Mussolini, exigió ser llamado Than Phu Nam ("El Líder").

Su nacionalismo no era orgullo romántico, era una herramienta de homogeneización y control total. A través de sus doce infames Ratthaniyom (Mandatos Culturales), instauró el totalitarismo en la vida cotidiana y un laboratorio biopolítico a cielo abierto.

Borró el milenario y multiétnico nombre de Siam y lo rebautizó como Tailandia ("La Tierra de los Thai"). El 80% del capital líquido, los bancos, los aserraderos y los puertos estaban en manos de la brillante diáspora mercantil china. Al rebautizar el país solo para la raza "Thai", Phibun los declaró parásitos. Clausuró sus escuelas y negocios. ¿El objetivo? Los generales arrinconaron a los magnates chinos: "O nos regaláis el 30% de las acciones de vuestras empresas y nos hacéis directivos, o sois deportados". El hombre que estaba aterrorizado por esconder a su abuelo cantonés usó el racismo de Estado como cortina de humo para eliminar su pasado étnico y para asaltar la caja fuerte del sector privado.


Avergonzado de que su pueblo pareciera "salvaje" ante los diplomáticos occidentales, prohibió mascar nuez de betel (que mitigaba el hambre y dejaba los dientes negros) y obligó a millones de campesinos a asfixiarse bajo el sol de la jungla usando trajes, faldas y sombreros obligatorios. La policía apaleaba y multaba a quien no lo llevara. Además, inventó el homenaje al himno nacional: la obligación de paralizarse en las calles como estatuas a las 8:00 y a las 18:00. No quería inspirar patriotismo, quería domesticar al pueblo tailandés. Si el Estado podía congelar el tiempo de su pueblo dos veces al día con solo pulsar un botón de radio, habría conquistado su vida.

El pad thai, El famoso plato nacional no es una receta ancestral venerada, fue diseñado por el Ministerio de Defensa. Tailandia estaba endeudada y necesitaba exportar su arroz de alta calidad. Para reducir el consumo interno de grano y destruir de paso el monopolio chino de los fideos de trigo, Phibun ordenó crear un plato barato basado en sobras de fideos de arroz triturado. El Pad Thai fue un invento sociológico diseñado para construir una identidad a través del estómago de la población.

Mientras de cara a Occidente, Phibun posaba como un tecnócrata ilustrado e higiénico, en secreto era un paranoico de la magia negra. Nunca ordenaba un arresto masivo ni movía tropas sin que sus monjes y astrólogos le confirmaran la alineación de los planetas para "proteger su karma" de los sicarios. Gobernaba con estética prusiana, pero con el terror de un chamán tribal.

PHIBUN EL CAMALEÓN. Diplomacia y Autogolpe (1940-1944)

El ultranacionalismo necesita expandirse militarmente para no devorarse a sí mismo. En 1940, operando como el aliado del nuevo orden asiático, Phibun aprovechó la caída de Francia ante Hitler para invadir la Indochina francesa y robar territorios en Laos y Camboya.

Su brutal giro diplomático fue el 8 de diciembre de 1941. Horas después de que el Imperio Japonés atacara Pearl Harbor e invadiera Tailandia simultáneamente, Phibun no inmoló a sus tropas defendiendo la sagrada patria tailandesa. Calculó militarmente la situación y comprobó la aplastante superioridad nipona, capitulando al instante, firmó una alianza militar con Tokio, le declaró la guerra a EE. UU. y Gran Bretaña, convirtiendo a su país en una subcontrata militar del Imperio Japonés.

Sin embargo, en 1944, cuando los radares indicaron que Japón iba a ser calcinado por los bombarderos B-29 estadounidenses, el régimen tailandés sacó la calculadora de nuevo y un Autogolpe.

Obligaron a Phibun a dimitir, colocaron en el escaparate a Pridi (el antiguo idealista civil) y a la resistencia antijaponesa (Free Thai Movement), diciéndole a Washington: "La declaración de guerra a EE. UU. la firmó un dictador loco que nos tenía secuestrados; la verdadera voluntad del pueblo siempre fue amiga vuestra en la sombra". La farsa política fue tan quirúrgicamente perfecta que Washington, desesperado por tener un punto de apoyo en Asia para la inminente Guerra Fría, compró la mentira. Tailandia esquivó los tribunales de crímenes de guerra, no fue desmilitarizada, y los generales conservaron sus fortunas manchadas de sangre. Phibun se retiró a su granja, esperando pacientemente a que la historia volviera a necesitar su servicio.

LA CIA Y EL TRIÁNGULO DE ORO (1948-1957)

Tras el misterioso y traumático asesinato por un disparo en la cabeza del joven Rey Ananda Mahidol en 1946 (del cual el Ejército culpó falsamente al gobierno civil de Pridi, enviándolo al exilio perpetuo), los tanques volvieron a salir a las calles. En 1948, el poder de Phibun fue resucitado por otro golpe militar. El antiguo aliado de Hideki Tojo y Hitler fue blanqueado por Washington como el "Campeón del Mundo Libre" en Indochina para frenar a la China comunista de Mao Zedong, obviando sus crímenes y totalitarismo.

La CIA y el Pentágono inundaron Tailandia con decenas de millones de dólares, artillería pesada y asistencia técnica. Pero la inyección de la CIA tuvo un efecto letal, emancipó económicamente a las fuerzas armadas tailandesas de la necesidad de cobrar impuestos a sus ciudadanos, convirtiéndolas en una fuerza mercenaria intocable. En los años 50, el Estado dejó de existir y mutó en la Junta Corporativa Tricéfala de Bangkok:

(Phibun): Ponía la cara amable y firmaba los contratos con la ONU. Llegó a tal nivel de sumisión capitalista que exigió y se quedó con la franquicia exclusiva para embotellar Coca-Cola en Tailandia, cobrando dividendos privados por cada botella consumida en el país.

(General Sarit Thanarat): El Jefe del Ejército. Un matón brutal que controlaba la infantería, el contrabando de madera y lavaba el dinero negro a través del gigantesco monopolio estatal de la Lotería Nacional.

(General Phao Siyanon): El Jefe de Policía. Armado con aviación y tanques propios por la empresa tapadera de la CIA (Sea Supply Corp., dirigida por el espía Paul Helliwell), Phao creó el narcoestado del Triángulo de Oro. Monopolizó el tráfico mundial de heroína y opio usando patrullas policiales de escolta, asesinando a opositores políticos y arrojándolos al río Chao Phraya atados a bloques de cemento. Phibun permitía la inundación de heroína mientras garantizara la protección militar estadounidense.


La frialdad de Phibun quedó demostrada en la Rebelión de Manhattan de 1951. La Marina tailandesa, harta del dictador, lo secuestró a punta de subfusil en su buque insignia anclado en Bangkok. ¿Qué hicieron sus generales del Ejército (Sarit y Phao) en tierra? No negociaron su rescate, ordenaron a la Fuerza Aérea bombardear masivamente el barco con su líder dentro. Mientras el acorazado ardía, explotaba y comenzaba a hundirse, Phibun (de 54 años) escapó de su camarote, se tiró al río y nadó tranquilamente bajo fuego cruzado de artillería pesada hasta la orilla. Se secó el uniforme, encendió un puro y retomó el poder esa misma tarde, aniquilando a la Marina. Asumió, con absoluta sangre fría, que el intento de asesinato por parte de sus propios socios era solo un riesgo laboral en el juego del poder.

LA CONSOLIDACIÓN DEL EJÉRCITO COMO PODER POLÍTICO

Thanarath en el Golpe de 1957

Los grandes ganadores del régimen de Phibun fueron claros, el Ejército, la burocracia militarizada y un empresariado oligárquico que se benefició de las redes militares.

Los perdedores fueron la vieja monarquía, las comunidades chinas extorsionadas, las minorías periféricas y los sectores civiles que alguna vez soñaron con una democracia real en 1932. La modernidad tailandesa avanzó jerárquicamente: con inclusión condicionada y exclusión selectiva.

Pero el final de Phibun encierra una ironía histórica. La caída del Mariscal no vino de una revolución democrática, sino de un desplazamiento dentro de su propio régimen militar. El régimen se desgastó por los malos resultados económicos, la corrupción y la decepción de la clase media y los empresarios chinos. En septiembre de 1957, el general Sarit Thanarat dio un golpe de Estado y tomó el gobierno.

Phibun había ayudado a hacer del ejército el centro de la política, pero una vez que ese principio se normalizó, su propia posición se volvió prescindible. El militarismo que él consolidó terminó devorando al hombre que había querido personificarlo. Huyó al exilio y murió en Japón.

CONCLUSIONES. Tailandia, la herencia envenenada

Phibun bautizó al país, rediseñó su moda y comportamiento e implantó la idea de que el Estado puede fabricar la cultura desde arriba.

Pero su legado más persistente es la naturalización del Ejército como árbitro superior de la política. Tailandia no inventó con Phibun la intervención militar, pero con él se convirtió en el principio fundamental de la política tailandesa. Su caída prolongó el ciclo bajo Sarit, quien simplemente reabrió el espacio para la Monarquía, usándola como símbolo legitimador y "escudo teológico" para el régimen autoritario.

Phibun entendió antes que muchos que el siglo XX no perdonaría a los Estados dispersos o débiles. Su respuesta fue crear una nación militarizada, con un líder militar como pedagogo de la modernidad. Durante un tiempo, funcionó, pero esa modernidad necesitaba enemigos internos, dependía del chantaje de la guerra y subordinaba la ciudadanía a los cuarteles. La figura de Phibun es hoy la pieza clave para entender el "Milagro de Tailandia". No representa solo una dictadura de entreguerras, él patentó la "tecnología de mando" del autoritarismo en Asia.

Hoy, cuando vemos a los generales tailandeses disolver parlamentos, redactar constituciones a su medida, blindar monopolios corporativos y aplastar a la disidencia, no estamos viendo una "democracia defectuosa". Estamos contemplando la ejecución que un artillero mestizo, acomplejado y brillante programó en su despacho hace ochenta años, ese país, Tailandia, donde su población sonríe mientras el poder político está en manos militares.


BIBLIOGRAFÍA:
 
-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno.1996.
-KERSHAW. Roger. Monarchy in South East Asia: the faces of tradition in transition. Routledge.2001
-MISHRA, Patit Paban. The History of Thailand. Greenwood. 2011
-PYKE, Francis. Empires at war: A Short History of Modern Asia since World War II. I.B Tauris. 2010






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Política interior de Corea del Norte; los años de Kim Jong Il (1994-2011)

A la muerte de Kim Il Sung, le sucedería su hijo Kim Jong Il en 1994. El acceso de Kim Jong Il al poder supuso una serie de purgas. Esto se entiende debido a que el régimen de culto personalista de los Kim se basa en crear un universo que gira no alrededor de la figura institucional del presidente si no alrededor de la figura personal del presidente. Por tanto cuando accedió Kim Jong Il al poder, se encontró con una jerarquía militar y política que debían sus puestos a su ya difunto padre, Kim Il Sung. Por tanto al no tener que deber fidelidad a Kim Jong Il, podía dar lugar a una rebeldía contra el nuevo líder.



El traspaso de poderes se hizo poco a poco y parte en vida de Kim Il Sung.
El 20 de abril de 1992, a Kim Jong Il, como comandante supremo de las fuerzas armadas, se le dio el título de mariscal de la RPDC, título que tuvo su padre. Kim Il Sung fue el presidente de la Comisión de Defensa Nacional, con mando y control de las fuerzas armadas hasta que Kim Jong Il asumió el cargo este último en abril de 1993. O Chin-u también se convirtió en un mariscal. La jefatura de estado recae en Kim Il Sung, quien hasta hoy tiene el título de presidente eterno.

El gobierno de Kim Jong Il va a venir caracterizado por una defensa de armamento nuclear que comenzó su padre. Esta política nuclear norcoreana viene dada para, en momentos del colapso de sus socios comunistas, poder obtener ayuda presionando al exterior además de una protección para futuras invasiones. Esta política sería contraproducente para el régimen y la sociedad. El nivel de vida disminuirá debido a que se va a primar el abastecimiento a la sociedad militar antes que a la sociedad civil.
Un ejemplo de ello será la ayuda alimentaria que recibe el régimen, tal y como mencionan disidentes, los cargamentos de ayuda los requisaban los militares.


Todo ello, junto a la mala calidad del suelo y las bajísimas temperaturas bajo cero, da lugar a una serie de hambrunas aumentadas con inundaciones como la de 1994 que producen mas de un millón de víctimas y disminuye el nivel de vida además de bajar la estatura media debido a la falta de alimentación. El régimen intentó solucionar estos problemas con soluciones tan dispares como importar conejos gigantes, claro está que esta política fue un total fracaso.


Además, Kim Jong Il, juega un papel destacado en la máquina de propaganda del Partido de los Trabajadores. Muchas obras literarias y de arte, incluyendo películas, óperas y obras de teatro se producen siguiendo la tradición revolucionaria del Partido de los Trabajadores y bajo orientación de Kim. Kim utiliza la cultura popular para ampliar su imagen pública y ganar el apoyo popular. Kim Jong Il ha tratado de acelerar el crecimiento económico y la productividad mediante el Movimiento de la Revolución Juché, la cual es decisiva para proporcionar un marco coherente y unificador para el compromiso y la acción en el ámbito político, ofrece una base para la demanda incesante del partido por la austeridad espartana, sacrificio, disciplina y dedicación. Kim siguió haciendo hincapié en Juché como la única respuesta satisfactoria a todas las preguntas desafiantes de Corea del Norte, sobre todo porque él atribuye la caída del comunismo en la Unión Soviética y los países de Europa del Este a su falta de ideología Juché.

Con la muerte de Kim Jong Il, la maquinaria de sucesión en el régimen se repetirá, hoy en día continúan realizándose purgas para consolidar el poder de Kim Jong Un. Cabe decir que sobre Kim Jong Un se conoce poco debido a la naturaleza hermética del régimen norcoreano. Sí se conoce que es el menor de los hijos de Kim Jong Il. Kim Jong sun, primogénito fue aislado de la línea sucesoria debido a que fue pillado en un viaje a Disnaylandia en Japón, ello constituyó una traición hacia el régimen debido a que suponía Disneyland un icono del capitalismo, enemigo ideológico del régimen. Otro hijo Kim Jong Chol, fue aislado por afeminado, algo que no concordaría con la imagen masculina y guerrera del líder.


BIBLIOGRAFÍA:

-BRADLEY,M Under the Loving Care of the Fatherly Leader: North Korea and the Kim Dynasty . St Martin´s Press. 2006 -CADEN, Cinthya.Corea del Norte: el fuerte del miedo.
-CASTILLO, Santiago. La unificación de Corea: el epílogo de la guerra fría. Los libros de la catarata.2002 -CHA, Victor D. Nuclear North Korea: a debate of engagement strategies. Columbia University Press. 2005.
-DEMICK, Bárbara.Querido líder: Vivir en Corea del Norte. Turner. 2010
-DURÁN-COUSIN, Eduardo. Comunismo. Historia de un sistema. Abya Yala -EUNSOOK Yang. Corea: historia de un proceso de reunificación. Los libros de la catarata. 2007
-FRENCH,Paul.North Korea, the paranoid peninsula: a modern history. Zed Books. 2007
-PYKE, Francis. Empires at war: A short History of Asia since II World War. I.B. Tauris. 2011.
-SALTER, Christopher L. North Korea. Chelsea House. 2007 -SEPÚLVEDA, Isidro y AVILÉS, Juan. Historia mundo actual: de la caída del mundo a la gran recesión. Síntesis. 2010.
-SETH, Michael J.A concise history of modern Korea. Rowman &Littlefield. 2010
-SETH, Michael J.A history of Korea: From antiquity to the present. Rowman & Littlefield. 2010

Mongkut y Chulalongkorn, los modernizadores de Siam a la europea



Era el año 1851, se proclamaba a Mongkut como Rama IV, rey de Siam. Mongkut estuvo antes de ser monarca, veintisiete años como monje budista, era una figura religiosa con una amplia influencia extranjera debido a sus contactos con misioneros europeos y americanos además de estudiar lenguas occidentales, Mongkut sería hasta ahora el rey siamés más informado sobre el exterior, ello influiría en la política que llevaría a cabo en su reinado.

Mongkut, rey de Siam (1851-1868)
Mongkut estaba convencido de que Siam había de tener buenas relaciones con los países occidentales con el fin de sobrevivir como nación independiente y evitar las humillaciones que China y Birmania habían sufrido a manos de los británicos. Comenzaría con seguir una
política económica liberal, aboliendo el antiguo monopolio del comercio real de mercancías además de que en 1855 firmó el Tratado de Amistad y Comercio con Gran Bretaña. En virtud de los términos del tratado, se permitió a los comerciantes británicos  comprar y vender en Siam sin intermediarios. Más tarde se seguirían negociando tratados similares con EE.UU, Francia y otros países europeos. La eliminación de estas barreras condujo a un enorme incremento en el comercio con Occidente. Esta expansión del comercio a su vez revolucionó la economía tailandesa conectándose al sistema monetario mundial.
Ana Leonowonens

Mongkut creía que si Siam no se modernizaba, no sería tratado por igual por parte de los países europeos así pues siguió una política de modernización, eliminó la prohibición que no permitía a los plebeyos ver el rostro del rey, publicó una gaceta real de las leyes nacionales además de contratar a un número de expertos occidentales como consultores, profesores y técnicos. Entre estos europeos cabe destacar la historia de Ana Leonowens, profesora y tutora de los príncipes, la cual inspiró a Richard Rodgers a crear el musical "El rey y yo".
La esclavitud no se abolió además de que el sistema político continuó siendo dominado por las grandes familias que estaban el poder desde siempre. Los conservadores de la corte se mantuvieron fuertes, y la muerte del rey a causa de la malaria en 1868 pospusieron los proyectos de reforma pendientes.

Chulalongkorn, rey de Siam (1868-1910)
Chulalongkorn, hijo y sucesor, se convertiría en Rama V (1868-1910). Había recibido una educación europea. Durante la regencia de su minoría de edad, visitó Java y la India con el fin de observar la administración colonial europea. En su coronación de mayoría de edad en 1873, anunció la abolición de la antigua práctica de postrarse ante el monarca, que él consideraba arcaica para una nación moderna. Emitió decretos para reformar y modernizar el poder judicial, las finanzas y la política. Las reformas, sin embargo, provocaron una revuelta contra la modernización por parte del sector social más conservador bajo el príncipe Wichaichan en  1874.
Aunque se sofocó la rebelión, Chulalongkorn se moderó en las reformas, para evitar que algo así se repitiera.

La esclavitud fue eliminada poco a poco para permitir un tiempo considerable a la adaptación social y económica, desapareciendo final y definitivamente en 1905. Se impuso un impuesto además del servicio militar obligatorio y la introducción de los salarios de los funcionarios.

En 1893 el príncipe Damrong Rajanubhab, actuando como ministro de interior, comenzó una revisión de la administración provincial de Siam. El viejo sistema semifeudal en las provincias fue poco a poco reemplazado por una administración estatal centralizada. Esto jugó un papel importante en la unificación nacional.

Príncipe Waichachai
Chulalongkorn fundó tres escuelas de corte europeo para los hijos de los funcionarios y la familia real, incluyendo una para las niñas. Las escuelas especializadas se unieron a los departamentos del gobierno para la formación de los funcionarios públicos. Estudiar en el extranjero se puso de moda, muchos tailandeses viajaban a Europa a estudiar.


Los primeros ferrocarriles del país fueron construidos durante su reinado, completándose una línea  entre Bangkok y Ayutthaya en 1897. Extendiéndose más tarde la línea ferroviaria por todo el país.

En conclusión estos dos monarcas, son una pieza clave para entender por qué Tailandia no fue nunca colonia de un país europeo. Estos dos monarcas se dieron cuenta de que habían de quitarle la excusa a los europeos, la excusa de que eran bárbaros y no civilizados, para ello usaron la cultura europea, para evitar el colonialismo europeo, veían como sus países vecinos, Laos, Camboya, Vietnam, Myanmar, China, etc iban cayendo uno a uno bajo manos europeas debido a que no asimilaban por "las buenas" la civilización europea, Mongkut y Chulalongkorn, lo vieron y modernizaron Siam a la europea siamesas por el simple hecho de que no fuera modernizado por europeos.

BIBLIOGRAFÍA:

-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-KERSHAW. Roger. Monarchy in South East Asia: the faces of tradition in transition. Routledge.2001
-MISHRA, Patit Paban. The History of Thailand. Greenwood. 2011

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El Tío Ho: padre de Vietnam, hijo de la revolución mundial

De Nguyễn Ái Quốc a Ho Chi Minh: nacionalismo, comunismo y mito paternal

El 2 de septiembre de 1945, en la plaza Ba Dinh de Hanói, Ho Chi Minh proclamó la independencia de Vietnam ante una multitud que no solo escuchaba el nacimiento de un nuevo Estado, sino la condensación de varias décadas de exilio, vigilancia policial, aprendizaje revolucionario y organización clandestina. El hombre que citaba la Declaración de Independencia estadounidense no era un liberal occidental ni un simple patriota romántico, sino un militante formado en el París socialista, en los pasillos de la Komintern y en las redes comunistas del sur de China. Su habilidad política consistió precisamente en hacer que esos mundos, en apariencia contradictorios, hablaran en una sola voz: la voz de una Vietnam colonizada que reclamaba soberanía, pero que iba a construir esa soberanía bajo la disciplina de un partido comunista.

Por eso Ho Chi Minh sigue siendo una figura difícil. Para el Estado vietnamita es el “Tío Ho”, el padre austero de la nación, el hombre de barba blanca que sacrificó su vida por la independencia y dejó como herencia una patria reunificada. Para muchos de sus enemigos, en cambio, fue el rostro amable de un proyecto autoritario, el dirigente que subordinó el nacionalismo vietnamita a la estrategia comunista internacional y que contribuyó a cerrar el camino a una independencia plural. Ninguna de esas dos imágenes basta por sí sola. La primera convierte la historia en devoción; la segunda reduce la descolonización vietnamita a una conspiración comunista. Entre ambas aparece un personaje más interesante: un político de frontera, capaz de moverse entre el patriotismo y el marxismo-leninismo, entre la cultura confuciana de su infancia y la revolución mundial del siglo XX, entre la humildad pública y la conspiración profesional.

Sophie Quinn-Judge ha advertido contra esa doble mitología: el Ho “santo nacional” fabricado por el comunismo vietnamita y el Ho “doble rostro comunista” construido por la propaganda anticomunista de la Guerra Fría. Su trabajo, basado en archivos de la Komintern y de la inteligencia colonial francesa, intenta recuperar al Ho histórico: no un dios, no un simple agente, sino un militante complejo, a veces influyente y a veces marginal, que aprendió a sobrevivir dentro de redes internacionales mucho más grandes que él .

I. Vietnam antes de Ho: imperio, aldea y colonización francesa

Antes de Ho Chi Minh ya existía una cuestión vietnamita. Vietnam no era una invención del siglo XX ni un simple producto del colonialismo francés. Era una sociedad con una larga tradición estatal, formada entre la influencia china y la afirmación de una identidad propia. Durante siglos, sus élites habían utilizado modelos administrativos, literarios y políticos procedentes del mundo sinítico: exámenes, mandarines, confucianismo, burocracia, genealogías, culto a los ancestros y una idea moral del gobierno. Pero esa proximidad a China nunca eliminó la conciencia de diferencia. Vietnam había aprendido del gigante del norte sin aceptar disolverse en él.

La llegada de Francia introdujo una fractura nueva. El colonialismo no solo dominó el territorio: lo reorganizó. Para debilitar la idea de una comunidad política vietnamita, la administración francesa dividió el país en Tonkín, Annam y Cochinchina, tres espacios sometidos a regímenes jurídicos diferentes dentro de la Indochina francesa. Lo que para muchos vietnamitas seguía siendo una patria histórica aparecía en los mapas coloniales como una composición administrativa útil para gobernar, recaudar, explotar y vigilar. La colonización también produjo una élite bilingüe, una red escolar selectiva, un aparato policial moderno y una economía orientada a las necesidades de la metrópoli.

De esa fractura nacieron distintas respuestas nacionalistas. Phan Bội Châu apostó por una vía más insurreccional, conspirativa y anticolonial; Phan Châu Trinh defendió una modernización reformista, educativa y gradual, convencido de que la transformación social debía preceder a la independencia plena. Ho Chi Minh heredó esa discusión, pero le dio otro cauce. Para él, la reforma colonial terminaría siendo insuficiente y la conspiración tradicional demasiado débil. La independencia necesitaba una organización moderna, una doctrina internacional, una red de cuadros y una capacidad de movilización que solo el comunismo parecía ofrecer en los años posteriores a la Revolución rusa.

II. Nguyễn Sinh Cung: el hijo de una cultura derrotada

Ho Chi Minh nació probablemente el 19 de mayo de 1890 en Hoang Tru, en la provincia de Nghe An, una región de fuerte tradición letrada y rebelde. Su nombre de nacimiento fue Nguyễn Sinh Cung, y más tarde adoptó el de Nguyễn Tất Thành, “Nguyễn grandes esperanzas”. Su padre, Nguyễn Sinh Sắc, pertenecía al mundo de los letrados formados en la tradición confuciana, un universo todavía prestigioso, pero cada vez más desplazado por el poder colonial francés.

Ese origen es importante porque Ho no surgió de una masa campesina sin mediaciones culturales. Nació en el cruce entre el viejo Vietnam de los mandarines y el nuevo Vietnam colonizado. Su infancia estuvo marcada por la experiencia de una cultura que aún conservaba autoridad moral, pero que había perdido soberanía política. El joven Nguyễn Tất Thành creció viendo cómo los letrados podían seguir siendo respetados por la sociedad vietnamita y, al mismo tiempo, resultar impotentes frente al aparato colonial. Esa contradicción explica parte de su trayectoria posterior: el respeto por la disciplina intelectual, la sensibilidad hacia la humillación nacional y la desconfianza hacia las soluciones puramente reformistas.

La fuente en español conservada en tu biblioteca resume bien esa tensión de partida: Ho fue, al mismo tiempo, un nacionalista interesado por la liberación de Vietnam y un comunista convencido, vinculado al marxismo-leninismo autoritario y a la política internacional de la Guerra Fría . Esa combinación no fue una anomalía accidental. Fue la respuesta de una generación que buscaba una vía eficaz para liberar países sometidos por imperios europeos.

III. El joven que salió al mundo

En 1911, Nguyễn Tất Thành abandonó Indochina. No salió como jefe revolucionario ni como profeta nacional, sino como joven trabajador que buscaba mundo, empleo y quizá una forma de comprender desde fuera el sistema que había sometido a su país. Trabajó como marinero, pasó por distintos puertos y vivió en espacios donde el imperio se mostraba sin retórica: muelles, cocinas, barrios obreros, barcos mercantes, hoteles, colonias, metrópolis y comunidades de trabajadores migrantes.

Ese viaje tuvo una importancia política difícil de exagerar. Ho no conoció el colonialismo solo como vietnamita subordinado a Francia, sino como observador de una jerarquía mundial. Vio que la dominación colonial formaba parte de una red más amplia de desigualdades raciales, laborales y económicas. En los puertos y ciudades del capitalismo atlántico descubrió que el discurso europeo de civilización convivía sin contradicción aparente con la explotación de obreros, marinos, inmigrantes y pueblos colonizados.

Esa experiencia lo fue alejando del simple patriotismo de élite. El problema de Vietnam no era solo que Francia gobernara Hanói, Saigón o Hué, sino que el orden internacional aceptaba como normal que unas naciones administraran, clasificaran y explotaran a otras. De ahí que la independencia vietnamita empezara a aparecer en su pensamiento como parte de una lucha mayor: la de los pueblos colonizados contra una estructura mundial de dominación.

IV. Nguyễn Ái Quốc: París, Lenin y el fracaso del reformismo

Después de la Primera Guerra Mundial, Nguyễn Tất Thành apareció en París bajo un nuevo nombre: Nguyễn Ái Quốc, “Nguyễn el patriota”. El nombre ya era un programa. En 1919, durante la Conferencia de Paz de París, intentó formular reivindicaciones para el pueblo anamita apelando a los principios que las potencias vencedoras decían defender: derechos, libertad, representación y autodeterminación. No era aún una proclamación comunista de guerra revolucionaria, sino una petición política que buscaba abrir una grieta en la hipocresía liberal del momento.

La grieta no se abrió. Francia no estaba dispuesta a cuestionar seriamente su dominio colonial, y las grandes potencias no iban a aplicar a Asia los principios que invocaban para reorganizar Europa. Ese silencio fue una educación política. Ho comprendió que el lenguaje liberal podía servir para denunciar al imperio, pero difícilmente bastaría para desmontarlo. La promesa occidental de libertad tenía fronteras, y una de ellas pasaba por las colonias.

La lectura de Lenin sobre la cuestión nacional y colonial le ofreció una salida doctrinal. El bolchevismo parecía reconocer algo que muchos socialistas europeos trataban como asunto secundario: que la dominación colonial no era un accidente, sino una pieza central del capitalismo imperialista. Para Nguyễn Ái Quốc, el comunismo no fue al principio una abstracción rusa, sino una herramienta útil para la causa vietnamita. La revolución mundial le ofrecía vocabulario, organización y aliados; el nacionalismo vietnamita le daba raíz, urgencia y legitimidad.

En París colaboró con círculos socialistas y comunistas, participó en la Unión Intercolonial y escribió en Le Paria, periódico anticolonial destinado a denunciar el sistema imperial francés. Pero conviene no exagerar retrospectivamente su influencia. Como señala Quinn-Judge, la propaganda posterior multiplicó el papel de Ho en esos años, presentándolo muchas veces como un protagonista más central de lo que permiten sostener los archivos. El Ho real no era todavía el padre de la nación, sino un militante colonial talentoso, vigilado por la policía y obligado a buscar apoyos en un mundo político que no siempre le concedía prioridad .

V. Moscú y Cantón: aprender a fabricar organización

En 1923, Nguyễn Ái Quốc viajó a Moscú. Allí entró en el universo de la Komintern, la Internacional Comunista, que pretendía coordinar la revolución mundial y formar cuadros procedentes de colonias y países periféricos. Para un militante vietnamita, Moscú tenía una doble dimensión: era centro doctrinal del comunismo y, al mismo tiempo, una plataforma desde la que la causa colonial podía ganar resonancia internacional.

Sin embargo, el paso por Moscú no convirtió a Ho en un dirigente omnipotente. Quinn-Judge insiste en que su importancia dentro de la Komintern fue a menudo sobredimensionada tanto por la historiografía simpatizante como por sus adversarios anticomunistas. Ho fue propagandista, traductor, organizador y especialista en movilización colonial, pero no siempre ocupó posiciones decisivas ni logró imponer sus criterios. En varios momentos dependió de líneas políticas fijadas por otros, de fondos que debía solicitar y de coyunturas internacionales que podían favorecerlo o apartarlo .

Su etapa decisiva llegó en Cantón, en el sur de China, donde actuó bajo nombres clandestinos como Ly Thuy y trabajó en la formación de jóvenes revolucionarios vietnamitas. Allí organizó la Thanh Niên, la Asociación de Jóvenes Revolucionarios Vietnamitas, publicó materiales políticos, impartió formación, tejió contactos y envió cuadros hacia Indochina. Esa labor fue menos vistosa que una proclama insurreccional, pero probablemente más importante. Ho entendió que la revolución no se construía con indignación dispersa, sino con organización, prensa, disciplina, escuelas de cuadros, redes de paso, seudónimos, fondos, mensajeros y paciencia.

Cantón fue así el taller donde el nacionalismo vietnamita empezó a convertirse en comunismo organizado. En ese laboratorio se definió una tensión que acompañaría a Ho durante toda su vida: el movimiento debía ser lo bastante comunista para recibir apoyo internacional y mantener disciplina, pero lo bastante nacional para no parecer un simple injerto extranjero. Debía obedecer a Moscú cuando era necesario, aprender de China cuando era útil y, al mismo tiempo, no perder de vista que su fuerza real dependía de Vietnam.

VI. Los años de sombra: cárcel, sospecha y supervivencia

El relato oficial tiende a presentar la trayectoria de Ho como una marcha continua hacia la victoria, pero su vida entre finales de los años veinte y 1941 fue mucho más incierta. Hubo detenciones, huidas, rumores de muerte, vigilancia policial, conflictos internos, etapas de marginalidad y pérdida temporal de influencia. En 1930 participó en la formación del Partido Comunista de Vietnam, pronto reformulado como Partido Comunista Indochino, cambio que ya revelaba la tensión entre una causa nacional vietnamita y el marco colonial-indochino que interesaba a la Komintern.

Durante los años treinta, Ho no siempre fue el centro del movimiento. Otros dirigentes comunistas vietnamitas ganaron peso, y él pasó por una etapa de menor visibilidad. Quinn-Judge subraya que incluso fue políticamente inactivo durante parte de su estancia en Moscú entre 1934 y 1938, y que su posterior centralidad fue reconstruida por el mito comunista vietnamita con más linealidad de la que permite la documentación disponible .

Este dato no disminuye su importancia; la vuelve más histórica. Ho no fue un destino inevitable. Fue un superviviente político que supo mantenerse útil, adaptarse a cambios de línea, moverse entre archivos policiales y estructuras clandestinas, y regresar cuando la coyuntura volvió a favorecer la prioridad nacional. Su verdadera habilidad no fue controlar siempre el proceso, sino resistir dentro de él hasta encontrar el momento adecuado.

VII. Pac Bo y el Viet Minh: cuando el comunismo se vistió de nación

En 1941, Ho regresó a Vietnam después de décadas de exilio, viajes y clandestinidad. Se instaló en Pac Bo, cerca de la frontera china, en una región montañosa que ofrecía refugio, comunicación y proximidad con las redes revolucionarias del sur de China. Allí adoptó definitivamente el nombre de Ho Chi Minh, “el que ilumina”, y allí la revolución vietnamita encontró su fórmula más eficaz: no presentarse primero como una revolución comunista, sino como una causa nacional.

El contexto era favorable. Francia había sido derrotada en Europa y la Indochina colonial funcionaba bajo la vigilancia japonesa. El poder imperial se había debilitado, aunque seguía siendo peligroso. Ho comprendió que la oportunidad no estaba en proclamar una lucha de clases abstracta, sino en reunir a todos los sectores posibles bajo una consigna sencilla y poderosa: independencia de Vietnam.

El Viet Minh nació de esa intuición. Era un frente nacional dirigido por comunistas, pero no se presentaba ante la población como una estructura estrecha de partido. Ofrecía una causa comprensible para campesinos, jóvenes, intelectuales, nacionalistas y sectores hartos de la dominación extranjera. El comunismo proporcionaba organización, disciplina y estrategia; la nación proporcionaba legitimidad emocional. Esa combinación fue la clave de Ho: hacer que el partido pareciera la forma más eficaz del patriotismo.

VIII. Ba Dinh: Jefferson bajo la sombra de Lenin

La proclamación de independencia del 2 de septiembre de 1945 fue la gran obra simbólica de Ho Chi Minh. Al citar principios de libertad e igualdad reconocibles para Occidente, y en particular para Estados Unidos, Ho no estaba improvisando una contradicción, sino utilizando con precisión el lenguaje político disponible. Quería demostrar que Vietnam no era una revuelta tribal, ni una conspiración extranjera, ni un simple peón de Moscú, sino una nación que reclamaba derechos proclamados por las mismas potencias que habían vencido al fascismo.

La escena de Ba Dinh condensaba su genio político. Ho podía hablar como patriota vietnamita ante su pueblo, como dirigente anticolonial ante Asia, como comunista ante sus cuadros y como interlocutor razonable ante una comunidad internacional todavía indecisa. Esa capacidad para traducir la causa vietnamita a varios lenguajes fue una de las razones de su eficacia. No era un ideólogo rígido encerrado en fórmulas; era un político que comprendía la utilidad del símbolo, del tiempo y del destinatario.

Pero la independencia proclamada en Hanói no fue aceptada por Francia. El viejo imperio intentó restaurar su autoridad, y la guerra se hizo inevitable. Ho buscó negociar y ganar tiempo, pero el choque entre la República Democrática de Vietnam y la ambición francesa de conservar Indochina acabó desembocando en la Primera Guerra de Indochina.

IX. Dien Bien Phu: Francia pierde, Ho no gana todo

Entre 1946 y 1954, el Viet Minh convirtió una guerra colonial en una guerra nacional prolongada. La resistencia vietnamita no fue obra exclusiva de Ho: Võ Nguyên Giáp fue decisivo en el terreno militar, otros dirigentes comunistas organizaron partido, logística y administración, y China y la Unión Soviética se volvieron apoyos cada vez más relevantes tras la victoria comunista china de 1949. Pero Ho fue el rostro político de la causa, el hombre que permitía presentar la guerra no solo como avance comunista, sino como continuación de la independencia proclamada en 1945.

La derrota francesa en Dien Bien Phu fue una ruptura histórica. Mostró que una potencia colonial europea podía ser vencida por un movimiento anticolonial asiático organizado, paciente y dispuesto a asumir costes enormes. Sin embargo, los Acuerdos de Ginebra no entregaron a Ho una victoria completa. Vietnam quedó dividido provisionalmente en dos zonas: el norte bajo la República Democrática de Vietnam y el sur bajo un régimen anticomunista que pronto quedaría vinculado a Estados Unidos.

La victoria contra Francia, por tanto, abrió otro conflicto. Ho había contribuido decisivamente a destruir el poder colonial francés, pero no había logrado la reunificación nacional. El país por el que había luchado seguía partido, y esa partición transformaría la cuestión vietnamita en uno de los grandes dramas de la Guerra Fría.

X. El Tío Ho: austeridad, mito paternal y partido único

A partir de los años cincuenta, Ho Chi Minh empezó a convertirse en algo más que un dirigente político. La imagen del “Tío Ho” —barba blanca, ropa sencilla, sandalias, casa modesta, poemas, cercanía con niños y campesinos— fue una construcción simbólica de enorme eficacia. Frente a la imagen del dictador distante, Ho aparecía como un anciano austero, casi familiar, que no parecía mandar desde el lujo sino aconsejar desde la renuncia. Esa imagen conectaba con tradiciones vietnamitas de autoridad moral, con una estética revolucionaria de modestia y con la necesidad del partido de presentar su poder como sacrificio nacional.

No todo era artificio. Ho cultivó realmente una vida pública sobria y comprendió el valor político de la sencillez. Pero esa sencillez también funcionó como tecnología de legitimidad. El “Tío Ho” permitió suavizar la dureza del Estado comunista, cubrir disputas internas y presentar el partido como prolongación natural de la familia nacional. Quinn-Judge señala que la imagen de Ho fue usada de forma creciente como instrumento de unidad y legitimación, especialmente cuando la guerra y las tensiones internas hacían necesario proyectar continuidad, sabiduría y cohesión .

Ese es el punto central: Ho fue padre simbólico de una nación, pero también emblema de un régimen de partido único. Su carisma no abrió un espacio plural; lo cerró alrededor de una organización que se atribuía la representación exclusiva de Vietnam.

XI. Las sombras de la independencia

La grandeza anticolonial de Ho Chi Minh no debe convertir su biografía en hagiografía. El régimen que presidió en el norte no fue una democracia pluralista, sino un Estado comunista disciplinado, con censura, represión de opositores, subordinación de la sociedad al partido y violencia política. La reforma agraria de los años cincuenta provocó abusos graves, ejecuciones, humillaciones públicas y rectificaciones posteriores. La lógica de la lucha de clases se impuso sobre comunidades campesinas complejas, y la voluntad de construir un nuevo Estado revolucionario no admitió una oposición política legítima.

La contradicción no puede resolverse eligiendo solo una mitad del personaje. Ho fue liberador frente al colonialismo francés, pero no fue un liberal. Encarnó la independencia de Vietnam, pero también contribuyó a que esa independencia quedara monopolizada por el Partido Comunista. Hizo de la nación una fuerza política formidable, pero la nación que imaginó no reconocía fácilmente a quienes defendían otra forma de ser vietnamitas: nacionalistas no comunistas, católicos anticomunistas, liberales, trotskistas, propietarios, intelectuales independientes o sectores del sur que rechazaban el dominio de Hanói.

Esta tensión es la que da densidad histórica al personaje. Ho Chi Minh no puede ser reducido al mausoleo ni al panfleto anticomunista. Fue un dirigente que resolvió un problema histórico real —cómo derrotar al colonialismo— mediante una solución que generó otro problema: cómo construir una nación independiente sin someter toda la vida política al partido.

XII. Morir antes de la victoria

Ho Chi Minh murió el 2 de septiembre de 1969, exactamente veinticuatro años después de la proclamación de independencia en Ba Dinh. No vio la caída de Saigón en 1975 ni la reunificación formal del país. Tampoco tuvo que administrar directamente los campos de reeducación, el éxodo de refugiados, la guerra con Camboya, la guerra con China o el posterior giro económico del Doi Moi.

Morir antes de la victoria tuvo un efecto político decisivo: permitió conservarlo como padre simbólico de la independencia, no como gestor de la posguerra. La antigua Saigón fue rebautizada como Ciudad Ho Chi Minh, su cuerpo fue embalsamado y su mausoleo se convirtió en santuario estatal. El régimen necesitaba un origen puro, una figura capaz de reunir disciplina comunista y emoción nacional, y Ho muerto cumplía esa función mejor que cualquier dirigente vivo.

La nación victoriosa necesitaba un padre sin desgaste.

XIII. Balance: independencia nacional y sombra autoritaria

Ho Chi Minh benefició, ante todo, a la causa de la independencia vietnamita. Su capacidad para unir patriotismo, organización comunista y diplomacia revolucionaria permitió convertir una lucha anticolonial en una causa mundial. También benefició al Partido Comunista, que logró presentarse como depositario de la legitimidad nacional y monopolizar el relato de la liberación. Para muchos campesinos y sectores populares, la revolución significó alfabetización, movilización, dignidad, acceso a tierra o ascenso social frente al viejo orden colonial y terrateniente.

Pero su proyecto perjudicó a todos aquellos vietnamitas que imaginaban una independencia distinta. Los nacionalistas no comunistas, los liberales, los católicos anticomunistas, los trotskistas, los propietarios, muchos intelectuales independientes y millones de survietnamitas quedaron fuera del relato legítimo de la nación. El problema no fue que Ho quisiera liberar Vietnam, sino que esa liberación quedó asociada a una forma de poder que no admitía rivales.

Por eso su figura sigue siendo incómoda. Ho Chi Minh no fue el santo descalzo de la propaganda ni el simple agente rojo de sus enemigos. Fue algo más decisivo: el político que entendió que, en Asia, el nacionalismo moderno podía volverse invencible si se organizaba como revolución. Su genio consistió en hablar varios idiomas políticos a la vez: patria para los vietnamitas, antiimperialismo para los colonizados, comunismo para Moscú, disciplina para sus cuadros y libertad para un mundo que todavía decía creer en ella.

El Tío Ho iluminó el camino hacia la independencia vietnamita, pero también dejó al país bajo la sombra larga del partido. Fue padre de una nación liberada y fundador simbólico de un sistema que no toleró plenamente la pluralidad de esa misma nación.

Bibliografía 

Sophie Quinn-Judge, Ho Chi Minh: The Missing Years, 1919–1941. University of California Press.

William J. Duiker, Ho Chi Minh: A Life. Hyperion.

Pierre Brocheux, Ho Chi Minh: A Biography. Cambridge University Press.

Christopher Goscha, Vietnam: A New History. Basic Books.

David G. Marr, Vietnamese Anticolonialism, 1885–1925. University of California Press.

Fredrik Logevall, Embers of War: The Fall of an Empire and the Making of America’s Vietnam. Random House.

Ho Chi Minh, El proceso de la colonización francesa.


Ruta relacionada: Autócratas de Asia: emperadores, dictadores, partidos y dinastías del poder

Política interior de Corea del Norte, los años de Kim Il Sung (1950-1994)


La política exterior influye mucho en el interior del país norcoreano. Es una contradicción pues Corea del Norte es una nación Juché, es decir una nación que se vale por ella misma, estamos ante una situación similar a la autarquía que se dio en los primeros años del Franquismo.

La Guerra de Corea había borrado la existencia del pasado, y supuso dejar una pizarra en blanco para que la historia la rescribiera el régimen. Así pues el contexto era favorable a Kim Il Sung a crear un estado que fuera totalmente favorable a consolidar una estancia vitalicia en el poder político.

En líneas generales y simplificando la política interior de Corea del Norte, el régimen evoluciona rápidamente de dictadura de un partido a dictadura de un hombre. El régimen de Corea del Norte iba a seguir una trayectoria muy diferente del sur dinámico y volátil. Las instituciones básicas en 1953 se fueron solidificando y el liderazgo personal arraigándose. La imagen de Kim Il sung como un caudillo militar y héroe de la Guerra de Corea iba a ayudar mucho a su afianzamiento del poder.

 Si por algo es conocido este extraño país es por el extravagante culto a la personalidad de sus gobernantes, extravagante desde el punto de vista occidental. La dinastía Kim, apellido muy común en Corea, es la dinastía fundadora de Corea del Norte. Tiene sus orígenes en la Guerra de Corea, un origen guerrillero. Kim Il Sung será el primer gobernante de Corea del Norte, un hombre que apoyado por soldados soviéticos y chinos pudo crear una nación marxista, convirtiendo así a la Península Coreana en un foco candente en la geopolítica contemporánea. Kim Il sung será el creador de la idea Juche y gozó de gran popularidad entre sus compatriotas. Kim Il Sung seguirá el culto a la personalidad stalinista.

Cabe destacar que tenía un contexto favorable. Corea del Norte hasta los años 70´s experimentó un crecimiento económico mayor que el de su vecina capitalista Corea del Sur. Corea del Sur vivía bajo regímenes autoritarios como el de Sygman Rhee o Chu lee Park, algo que beneficiaba al régimen de Kim Il Sung. La disputa entre la URSS y China ponía a Corea del Norte en una ventaja debido a que Corea del Norte jugó un papel neutral que le aportó numerosos favores tanto por parte de la URSS como de China.

Cuando accediese Kim Jong Il al poder, la economía ya era insostenible, Corea del Sur gozaba de un régimen democrático, y la URSS ya no existía lo que hacía que Corea del Norte fuese dependiente de China.
Aun así el régimen gozaba de gran popularidad, hay historiadores como Francis Pyke o Michael J. Seth que señalan un acontecimiento importante que iba a marcar el destino político de Corea del Norte. Kim il Sung gozaba de un culto a la personalidad estalinista, pero en el año 1953 iba a suceder el llamado deshielo en la URSS, por parte de Khrushov, quién criticó el excesivo culto a la personalidad. Este deshielo no solo iba a suceder en la Unión Soviética iba a tener su reflejo en otros países como en Europa del Este o en la Mongolia pos- Choibalsan, Corea del Norte iba a vivir ese intento de crítica al culto de la personalidad mientras Kim Il sung estaba fuera de su país. El KWP, el llamado grupo Yanan haría una crítica al culto de personalidad que se estaba dando en torno a Kim il sung. Fue un fracasó, al volver Kim Il sung se produjo una gran purga en la que el 70% del Comité Central desapareció de la escena política.

Antes de este momento Kim Il Sung no gozaba de los poderes absolutos que gozaría tras esta serie de purgas, gozó del apoyo soviético hasta la muerte de Stalin además de cientos de coreanos pro-soviéticos.
Las víctimas de las purgas fueron prosoviéticos y geográficamente procedentes del Norte del país, se cambiarían por miembros procedentes geográficamente del Sur. En los 60´s y 70´s continuarán las purgas. Así pues Kim Il Sung consolidó su poder de forma absoluta, tan consolidado estaba que Corea del Norte sería el primer país del mundo que conoció una dinastía comunista, Corea del Norte se desvinculó de la dinámica que siguió el mundo socialista.

El marxismo no presentó un modelo político para lograr el socialismo. Este vacío político abrió el camino para el desarrollo de una cultura política original. La influencia extranjera más fuerte en la política de Corea del Norte ha sido el modelo comunista chino. Como Mao, Kim Il Sung ha sido en gran medida un líder de masas, haciendo frecuentes visitas a las fábricas y el campo, el envío de los cuadros abajo a los niveles locales para ayudar a la implementación de políticas y para solicitar la opinión local  llamando a la crítica y la autocrítica, utilizando campañas periódicas para movilizar a la gente para la producción o la educación, y el fomento de soldados para participar en el "ejército popular".

Bandera del Partido de los Trabajadores de Corea
El sistema político de Corea del Norte también difiere en muchos aspectos de China y la ex Unión Soviética. El símbolo del Partido de los trabajadores norcoreano es un martillo y una hoz con un cepillo de escritura superpuesta, que simboliza la "alianza de tres clases" de los trabajadores, los campesinos y los intelectuales. Para Pyongyang, el término intelectual se refiere a los expertos y tecnócratas, de los cuales hay extremadamente pocos en Corea del Norte. Sistema político de Corea del Norte es, pues, una mezcla de marxismo-leninismo, nacionalismo coreano y cultura política autóctona. En Corea del Norte el marxismo-leninismo se entierra bajo la idea Juché. Kim Il sung creía que Corea era el centro del mundo.





Ya en sus últimos años, Kim Il Sung realizará algo único en el mundo socialista, y es crear una dinastía comunista, la primera y única en el mundo. Presentaría a su hijo, Kim Jong Il como sucesor ante el Congreso del Partido de los Trabajadores, sentando así las bases para la tranquilidad que vivirá en el interior Kim Jong Il durante su mandato.

 

Como conclusión podemos observar que bajo los años de Kim Il Sung, se conforma un estado totalitario basado en tres pilares básicos, nacionalismo coreano, marxismo y confucionismo, todo ello bajo la idea Juché. Por lo tanto al morir Kim Il Sung deja una maquinaria política a su hijo Kim Jong Il destinada a obedecer y a exhaltar a su líder, como premio ante tal obra, Kim Il Sung, padre de Corea del Norte, se convertirá en el primer jefe de estado que ejerce su poder desde la tumba.


BIBLIOGRAFÍA:

-BRADLEY,M Under the Loving Care of the Fatherly Leader: North Korea and the Kim Dynasty . St Martin´s Press. 2006
-DEMICK, Bárbara.Querido líder: Vivir en Corea del Norte. Turner. 2010
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno. 1997
-DURÁN-COUSIN, Eduardo. Comunismo. Historia de un sistema. Abya Yala
-FRENCH,Paul.North Korea, the paranoid peninsula: a modern history. Zed Books. 2007
-PETTERSON, Mark y MARGULIES, Phillip. A brief history of Korea. Infobase publishing. 2010 -PYKE, Francis. Empires at war: A short History of Asia since II World War. I.B. Tauris. 2011.
-SETH, Michael J.A concise history of modern Korea. Rowman &Littlefield. 2010
-SETH, Michael J.A history of Korea: From antiquity to the present. Rowman & Littlefield. 2010

La época de Ferdinand Marcos (1965-1986)


Ferdinand Marcos, presidente de Filipinas (1965-1986)
Filipinas, en la elección presidencial de 1965, el candidato nacionalista, Ferdinand E. Marcos (1917-1990), triunfó sobre Macapagal. Marcos dominó la escena política hasta 1986, primero como presidente electo durante cuatro años, hasta 1969, y luego como un virtual dictador después de la proclamación de la ley marcial en 1972.

Nació en la provincia de llocos Norte, una región tradicionalmente pobre. Él era un estudiante de derecho brillante. Sus historias de valentía en tiempos de guerra, (IIGM) que fueron exagerados por los medios de comunicación en un proceso de culto a la personalidad durante sus años en el poder, cautivó a los votantes filipinos quienes con el tiempo descubrirían que eran mera propaganda que estaba muy lejos de la realidad.
En 1954 se casaría con Imelda Romualdez, una reina de la belleza que ayudaría mucho a Marcos en la construcción de la imagen de su liderazgo además de ganarse amigos procedentes de familias poderosas que tenían amistad con la familia de Imelda.

Durante su primer mandato como presidente, Marcos inició ambiciosos proyectos de obras públicas que mejoraron la calidad de vida y también proporcionó generosos beneficios a sus amigos empresarios quienes eran contratados por Marcos. Esta política económica es llamada "Capitalismo de amigos", en la cual la economía nacional pertenece a un grupo limitado de personas quienes se benefician económicamente de la dinámica económica nacional, esta política creaba una alianza entre el gobierno de Marcos y la élite terrateniente filipina. Además Marcos intentó evitar la ejecución de una reforma agraria que pusiera en peligro esta unión de intereses entre élite y gobierno.

En 1969, en el segundo mandato de Marcos, el ambiente de optimismo que existía antes estaba desapareciendo, poco a poco se iba mostrando el carácter corrupto del gobierno de Marcos. El crecimiento económico se desaceleró llevando a una dis
Miembros del MNLF
minuición de la calidad de vida y un aumento de la violencia. En el ámbito rural la insurgencia comunista con El brazo militar del Partido comunista filipino, Ejército del Pueblo (NPA), pronto se extendió desde Tarlac a otras partes del archipiélago. En Mindanao y en el archipiélago de Sulu, la violencia entre musulmanes y cristianos fue en aumento. En 1969 el Frente de Liberación Nacional Moro (MNLF), se organizó en territorio malayo. El MNLF llevó cabo una insurrección apoyada por Malasia y ciertos estados islámicos en el Medio Oriente, incluyendo Libia.
El 30 de enero de 1970, surge la "Batalla de Mendiola" que enfrentó a los manifestantes estudiantiles con los antidisturbios, ya que los estudiantes trataron de asaltar el palacio presidencial.

Se produjeron bombardeos atribuidos por el gobierno a los comunistas, pero recientemente se cree que fueron producidos por agentes del gobierno para dar el pie a Marcos a establecer la Ley Marcial.
El 21 de septiembre de 1972, Marcos emitió la Proclama 1081, declarando la ley marcial en todo el país. Bajo el mando del presidente, los militares arrestaron figuras de la oposición, entre ellos Benigno Aquino, periodistas, estudiantes y activistas sindicales, y los elementos criminales. Un total de cerca de 30.000 detenidos fueron mantenidos en recintos militares dirigidos por el Ejército y la Policía de Filipinas. Los periódicos fueron cerrados, y los medios de comunicación se reunieron bajo un estricto control. Se cerró el Congreso de Filipinas y Marcos asumió sus responsabilidades legislativas. Marcos había tomado poderes dictatoriales.

Cory Aquino
La mayoría de los filipinos bien situados socialmente apoyaron la imposición de la ley marcial. La creciente ola de violencia y anarquía era evidente para todos, el miedo a la vuelta de los 1950 de la guerrilla huk ondeaba el ambiente filipino. Marcos usó la "conspiración comunista" para legimitar su dictadura.
Pero un acontecimiento iba a marcar el principio del fin del régimen de Marcos, el asesinato de Benigno Aquino. Benigno Aquino, principal líder de la oposición al régimen de Marcos recibió un tiro en la cabeza por orden de Marcos, la muerte de Aquino conllevaría la agonía de Marcos. La sociedad filipina observó que el régimen de Marcos no jugaba limpio.

Aumentará así la oposición al régimen. Las dos instituciones más conservadoras de Filipinas comenzaron a distanciarse del régimen; la Iglesia, institución que siempre había estado a favor de Marcos comenzó a distanciarse, el ejército se convertirá en otro foco opositor importante, los militares más jóvenes no veían con buenos ojos la alta tasa de corrupción en el ejército.

Políticamente surgirían líderes claros contra el poder de Marcos
-Cory Aquino, viuda de Benigno Aquino se convirtió en un símbolo de lucha contra Marcos y su régimen.

-DoyLaurel. Laurel organizó una coalición de diez grupos políticos, la Organización Democrática Nacionalista Unidas (ONUDI).

Aun así Marcos tenía un apoyo internacional muy importante, el de EE.UU, la administración Reagan, conservadora en su cruzada contra el comunismo, necesitaba la existencia de regímenes como el de Marcos para su lucha mundial contra el comunismo.

Manifestantes y militares juntos ante el régimen de Marcos
El final del régimen de Marcos surgirá en 1985 cuando Marcos prometió unas elecciones rápidas, elecciones que claramente gracias a la corrupción iban a dar la victoria a Marcos.
Pero el ambiente de descontento del pueblo filipino, destrozó los planes de Marcos, La Iglesia, la oposición, el ejército, en definitiva todos los sectores de la sociedad filipina dijeron basta al régimen de Marcos, Marcos envió a las tropas a acallar el descontento del pueblo pero el ejército estaba también cansado de la situación por lo que Marcos tuvo que abandonar el país, se trasladó a Hawai donde allí moriría, con él se llevaría una inmensa cantidad de oro y dinero procedente del pueblo filipino. Venían nuevos tiempos para Filipinas, la ilusión de nuevos tiempos políticos recorría al archipiélago.

BIBLIOGRAFÍA:
-ABINALES, Patricio.N. State and society in Philippines.Rowmann and Littlefield publishers. 2005
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno.1996.
-NADEAU, Kathleen. The History of Philippines. Greenwood press.
-PYKE, Francis. Empires at war: A Short History of Modern Asia since World War II. I.B Tauris. 2010


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