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ASIA FRAGMENTADA

Un atlas del poder en Asia. Historia política, económica y geopolítica de raíces largas. Asia no es un bloque. Es un continente inmenso definido por sus fracturas: imperios y posimperios, revoluciones y restauraciones, monarquías que se adaptan, partidos-Estado que se endurecen, elecciones sin alternancia y aparatos que gobiernan desde la sombra. Asia Fragmentada existe para mirar el poder de frente, donde más le gusta esconderse.

Historia política, económica y geopolítica de Asia
ASIA FRAGMENTADA

Un atlas del poder en Asia: imperios, revoluciones, autocracias, guerras frías, propaganda, fronteras y fracturas geopolíticas.

La trágica saga de la dinastía Gandhi

La historia y destino del subcontinente indio, sobretodo de la colosal India, están marcados por una
Feroze Gandhi
dinastía política, los Gandhi, que abarcó de forma intermitente el poder en la India durante la segunda mitad del Siglo XX. Hemos de decir que la dinastía Gandhi, no es descendiente del héroe nacional indio Mahatma Gandhi, sino de Jawaharlal Nehru, otro padre de la independencia india y amigo íntimo de Mahatma Gandhi. El apellido Gandhi, que titula a esta dinastía casi monárquica, se debe al marido de Indira, hija de Nehru, el periodista Feroze Gandhi.

Esta dinastía, por tanto, ha sido, la arquitecta de la democracia constitucional India, secular y con un sistema económico de corte socialdemócrata, con una política exterior basada en la neutralidad durante la Guerra Fría, aunque con tendencia más hacia la comunista Unión Soviética debido a su carácter asiático más que al capitalista y occidentalista Estados Unidos.

Nehru
El primero de la dinastía, sería el héroe nacionalista indio, Jawaharlal Nehru. Nehru como líder nacionalista indio en tiempos de control británico, sufrió la represión política, la cual no podía acabar con su ilusión y esfuerzo por ver una India independiente. Nehru era un brahmán indio, es decir, dentro del sistema de castas indio, pertenecía a la casta sacerdotal, en definitiva, era un noble de Cachemira. Como muchos líderes anticolonialistas, Nehru se formó en tierras de la metrópoli, es decir en Inglaterra, donde aprendió bien la ideología y mecanismos de poder occidentales.  Mahatma Gandhi, Nehru participó en la Campaña de Resistencia Pacífica propuesta por Gandhi. Tras el asesinato de Gandhi, Nehru se pondrá a la cabeza del Partido del Congreso Indio, siendo el primer presidente de la India independiente, teniendo que lidiar con los problemas que supuso el enfrentamiento con la Liga Musulmana de Jinnah y la creación del Estado de Pakistán, dividiendo así el subcontinente indio y dejando de esta forma los ingleses una herida constante en los dos países independientes.

Nehru, fue uno de los fundadores del Movimiento de Países No Alineados, aunque estudiando su política económica así como su pensamiento, Nehru tendía más a la Unión Soviética que a Estados Unidos.  Su gobierno duró desde 1947 con la independencia de la India hasta su muerte en 1964.

La siguiente en la Dinastía Gandhi, era, pese a los perjuicios que suoponía nacer mujer en la India,
Indira Gandhi
Indira Gandhi, la hija de Nehru que al igual que su padre recibió una educación occidental, ella será la que realmente funde la dinastía casándose con el periodista Feroe Gandhi. Indira seguirá la política de su padre pero con más mano de hierro, además ella será la que aupará a su familia como dinastía política en el país indio debido a la patrimonialización e importancia que le daba a su familia, Indira quería que sus descendientes siguiesen su tradición política.

Indira desde niña, vio cómo a su padre lo encarcelaban, y más tarde bajo la sombra de Nehru se curtió en podio político. En 1964, tras fallecer su padre, Shastri, fue nombrado primer ministro de la India mientras Indira se convirtió en ministra de Información y Radiodifusión, pero la muerte de Shastri en 1966 hizo a Indira primera ministra de la India. Durante su gobierno, siguió la política de su padre y se destaca el apoyo a Bangladesh en su independencia respecto a Pakistán. Pero en 1975 declaró al país en estado de emergencia, censuró las críticas en los medios, suspendió el derecho a la defensa en cortes de justicia en el país, ordenó la esterilización obligatoria y gobernó por decreto hasta 1977, momento en el que llamó a nuevas elecciones, las cuales perdió en contra del Partido Popular Indio. En estos momentos en los que Indira estuvo en la oposición, se la acusó de corrupción y de intentar encarcelar a sus opositores, parecía que Indira no estaba atravesando su mejor momento.

Sanjay Gandhi
Con esta mala experiencia presente, Indira vuelve como primera ministra de la India tras las elecciones de 1980, durante este segundo mandato. En estas fechas, Indira estaba preparando a su hijo, Sanjay Gandhi, que parecía escandalizar a la India debido a una vida demasiado convulsa. La tragedia vino a la familia, Sanjay, murió en un accidente de avión en 1980. Indira se centró mucho en la patrimonialización de sus hijos como sucesores, no olvidemos que desde los 50´s fue viuda e hizo de cabeza de familia. Como bien comenta Pablo Díez en su artículo, la viuda de Sanjay, Maneka, y su hijo, por tanto, nieto de Indira, Varun, "acabaron tan mal con Indira Gandhi que terminaron militando en las filas del partido opositor, el BJP (Bharatiya Janata)". Este era un partido extremadamente religioso, siendo aún más extremista Varun, el nieto de Indira. Parecía que la muerte de Sanjay hizo que el Congreso Nacional de la India no iba a ser el lazo de unión de los Gandhi.


Maneka y Varun Gandhi
Indira, furiosa con el mal karma y afectada emocionalmente por la muerte de su favorito a sucederle, se centró en la represión de los intentos secesionistas por parte del nacionalismo sij en el Punjab. Los sij eran fervientes religiosos que querían separarse de la laica India. Ello no cuadraba con el pensamiento de Indira que tuvo la mala decisión de ordenar la ejecución de la Operación Estrella Azul que consistió en una masacre de cientos de civiles sij en Harimandir Sahib, un templo sagrado, por parte del Ejército de la India. Esta masacre puso como enemigos de Indira a los sij, pero en el resto de India, pareció popular la medida al ser reelegida en las elecciones de 1984. Tres meses después mientras Indira daba un paseo, su propia guardia personal, compuesta por sijs, la asesinó.

Rajiv Gandhi
A la muerte de Indira en 1984, su hijo Rajiv Gandhi, accedió como Primer Ministro del país, siendo el primer ministro más joven indio. Rajiv, se había mantenido al margen de la vida política, era piloto, pero la muerte de su hermano y la presión de su madre hicieron que Rajiv se metiera en la tradición familiar, la política india. Rajiv, como su abuelo y madre, fue educado en un ambiente occidental, estudió en Cambridge, donde conocería a su mujer, Sonia, Sonia Gandhi, una mujer italiana. Rajiv transmitía una imagen de innovación, juventud y modernidad, su mujer, italiana, no usaba velo, algo que curiosamente fue bien asimilado ante el público indio. Además comenzó a modernizar el país, comenzó a implantar el liberalismo de forma más fuerte que sus antepasados y daba la imagen de un gobierno sin corrupción, pero marcó su destino al enviar tropas a Sri Lanka para ayudar al gobierno cingalés a luchar contra los Tigres Tamil. Esta decisión se debió a causa de que Rajiv temía que si los tamiles se independizaban en Sri Lanka, ello haría un efecto dominó en la región sur, Tamil Nadu, habitada por tamiles. A raiz de esta decisión, a Rajiv parecía irle todo mal, esta entrada de tropas indias, abrió una guerra con los Tigres Tamil, además, su imagen de incorruptibilidad estalló a raíz del caso Bofors, llevándolo a perder las elecciones en 1989. Durante la campaña electoral de 1991, en pleno mitin, una militante suicida de los Tigres Tamil, asesinó a Rajiv.

Sonia y Rahul Gandhi
Su viuda, la italiana Sonia Gandhi, comenzó a defender los escritos e ideas de los Gandhi, llegando a
tener tan buena imagen pública que el Partido del Congreso Indio, pidió que lo liderase, a lo que Sonia accedió en 1998. A partir de ahí y para competir con sus tradicionales cuñada y sobrino, Sonia cambió las minifaldas y comenzó a llevar el "sari", a hablar hindi, todo para ganarse la confianza del electorado. Su hijo, Rahul Gandhi, actualmente es el presidente del Partido del Congreso Indio. Rahul sigue la tradición educativa tanto de su bisabuelo Nehru como de su abuela Indira, se educó en Occidente.

Como vemos, los Gandhi, una dinastía política que han influido en los destinos de la colosal India, pero que tienen que pagar un precio, la tragedia.

BIBLIOGRAFÍA:
-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-Metcalf, Daly. Historia de la India. Ediciones AKAL, 2003.
-Rawding, F.W. La rebelión de la India en 1857. Ediciones AKAL, 1991.
-Smith, V.A. The Oxford History of India, Oxford UP, 1994.
https://www.abc.es/internacional/abci-nehru-gandhi-kennedy-india-200904190300-92262930992_noticia.html

BAKUMATSU O LA DEMOLICIÓN DEL SHOGUNATO TOKUGAWA. JAPÓN 1853-1868


Cómo el libre comercio occidental provocó una hiperinflación, cómo Londres y París armaron a los bandos de la guerra civil japonesa, y cómo los rebeldes utilizaron al Emperador como arma para derrocar al shogunato.

HIPERINFLACIÓN Y REVUELTA (1853-1860)

La historiografía dice que la llegada de los occidentales ofendió el orgullo nacional japonés, desatando la crisis, más bien fue el hambre provocado

En el Tratado Harris (1858), la apertura forzosa de los puertos permitió a los especuladores occidentales saquear las reservas de oro del Shogunato. Para frenar la fuga masiva de capitales, el gobierno de Edo (Tokio) degradó la moneda. El resultado fue una hiperinflación, donde el precio del arroz (la base de la economía y la moneda de cambio real) se triplicó en pocos meses.

El shogunato creó su propia trampa mortal, los casi dos millones de samuráis cobraban su salario en estipendios fijos de arroz. De la noche a la mañana, la orgullosa casta militar cayó en la miseria absoluta, ahogada por las deudas crónicas con los prestamistas, mientras veían a los comerciantes occidentales hacerse ricos en los nuevos puertos.

Arruinados y humillados, miles de jóvenes guerreros de los feudos periféricos del sur (como Satsuma y Chōshū) se convirtieron en Rōnin (guerreros sin amo) y se radicalizaron bajo el lema Sonnō Jōi ("Reverenciar al Emperador, Expulsar a los Bárbaros"). En términos de contrainteligencia, no eran "nobles idealistas"; operaron como células de terrorismo urbano. Los Shishi (hombres de alto propósito) ejecutaron una campaña de asesinatos selectivos, decapitando a machetazos en los callejones de Kioto a ministros colaboracionistas y extranjeros para reventar los tratados. El Shogunato perdió el monopolio del ejército, el libre comercio occidental había fabricado a sus propios verdugos.

REPRESALIA OCCIDENTAL Y REACCIÓN JAPONESA (1863-1864)

Pero el plan de "expulsar a los bárbaros" con espadas era primitivo y suicida. Las potencias occidentales les aplicaron rápidamente una terapia de choque, la diplomacia de las cañoneras.

En 1863 y 1864, como represalia por el asesinato de europeos, flotas de Gran Bretaña, EE. UU., Francia y Holanda arrasaron la ciudad de Kagoshima con cañones Armstrong incendiarios y destruyeron por completo las baterías costeras de Shimonoseki.

Cualquier otra nación asiática se habría rendido y convertido en colonia. Pero la élite samurái rebelde del sur extrajo una conclusión: "El fanatismo xenófobo no detiene a la artillería. El aislamiento es un suicidio. Si queremos sobrevivir y tomar el poder, tenemos que tirar nuestro lema a la basura, aliarnos en secreto con nuestros verdugos (los británicos) y comprar su tecnología de aniquilación industrial para usarla contra el Shogunato".

LA GUERRA SUBSIDIARIA. París contra la City de Londres

Una revolución no se gana con katanas en época del imperialismo se gana con líneas de crédito. A partir de 1865, el conflicto civil japonés dejó de ser un asunto interno. Se convirtió en el tablero de ajedrez donde el capital financiero europeo ejecutó una guerra a gran escala por el monopolio del Pacífico Norte.

Thomas Blake Glover

Napoleón III y su embajador Léon Roches apostaron todo a la supervivencia de la dictadura Tokugawa. Francia inyectó millones de francos, ingenieros para construir el inmenso arsenal naval de Yokosuka y envió oficiales de élite (como el capitán Jules Brunet) para entrenar, vestir y armar a las tropas del Shogun con tácticas europeas. En cambio, la City de Londres, oliendo el colapso financiero de Tokio, apostó por la insurgencia del sur. Aquí entra la figura de Thomas Blake Glover, un despiadado traficante de armas escocés asociado al cártel de Jardine Matheson (los arquitectos del contrabando de opio en China). Actuando como testaferro británico desde Nagasaki, Glover inundó ilegalmente a los rebeldes terroristas con miles de modernos fusiles estriados Minié y barcos de guerra acorazados. ¿Cómo pagaban los samuráis del sur? Con plata de contrabando, té y extorsión fiscal en sus dominios.

EL SECUESTRO DEL EMPERADOR COMO ARMA PROPAGANDÍSTICA (1867)

Tener cañones británicos no bastaba para los rebeldes japoneses, para dar un golpe de Estado militar a un gobierno que llevaba 250 años en el poder, necesitaban un respaldo legal para no parecer unos traidores. Los rebeldes ejecutaron una maniobra de marketing político brillante: el secuestro del emperador.

El objetivo fue la Corte Imperial de Kioto. Durante siglos, el Emperador había sido una reliquia ceremonial ignorada pero necesaria para el shogunato. En 1867, el emperador Kōmei (que paradójicamente odiaba a los occidentales pero apoyaba al Shogunato) murió súbitamente a los 36 años. (La toxicología apunta a un asesinato por envenenamiento a manos de radicales infiltrados).

El trono pasó a su hijo de 15 años, el Emperador Mutsuhito (futuro Meiji). Los líderes rebeldes rodearon la corte, aislaron al adolescente asustado y lo convirtieron en su escudo intocable. Emitieron edictos imperiales falsificados o coaccionados declarando al Shogunato como Chōteki (enemigo del trono). Al apropiarse del estandarte imperial, los golpistas del sur dejaron de ser "insurgentes" para convertirse mágicamente en el "Ejército Imperial oficial". Quien disparara contra ellos, estaba disparando contra la encarnación viva de la Diosa del Sol, el shogunato ante ello se desintegró por terror a la herejía.

LA GUERRA BOSHIN (1868)

En enero de 1868 estalló la Guerra Boshin, una masacre. En batallas clave como Toba-Fushimi, el inmenso ejército del Shogunato fue barrido, triturado y masacrado por el muro de fuego rápido de la infantería rebelde que avanzaba disparando con artillería de retrocarga británica e incluso ametralladoras Gatling estadounidenses.

El Shogunato colapsó. Pero el giro definitivo, la prueba de que todo fue una gigantesca extorsión de las élites, ocurrió el día después de la victoria.

En cuanto los líderes samuráis rebeldes tomaron el poder absoluto en Edo (renombrada Tokio) y proclamaron la Restauración Meiji, traicionaron absolutamente todo lo que habían jurado defender. Ejecutaron un acto de autoliquidación de clase sin precedentes en la historia mundial.

Para construir un Estado hiperindustrial a imagen y semejanza de Occidente, la oligarquía necesitaba erradicar su mayor gasto estructural: los propios samuráis. Los mismos líderes rebeldes que usaron a la casta guerrera como carne de cañón para dar el golpe contra el shogunato, procedieron a masacrarla mediante decretos burocráticos. Abolieron los feudos, cancelaron los sueldos en arroz, se pusieron trajes de levita ingleses, les prohibieron llevar espada en público y crearon un Ejército Nacional de reclutas campesinos prusianizados.

Cuando los samuráis tradicionalistas se dieron cuenta de la inmensa estafa y se levantaron en armas para reclamar lo que se les había prometido (la Rebelión de Satsuma de 1877), el nuevo Estado Imperial no tuvo piedad. Los exterminó a sangre fría utilizando artillería pesada occidental. La clase guerrera milenaria de Japón fue desmantelada financieramente y acribillada a ráfagas de 200 balas por minuto por sus propios antiguos comandantes, ya no eran útiles para los nuevos tiempos que se avecinaban.

CONCLUSIONES, EL SACRIFICIO JAPONÉS

El periodo Bakumatsu y la caída del Shogunato Tokugawa (1853-1868) es una lección de darwinismo geopolítico acelerado. No hubo romanticismo ni hubo nobles propósitos de preservación de la cultura y tradiones japonesas. Los 15 años de crisis fueron una trituradora de carne, encendida por la hiperinflación inducida por Washington, financiada por el tráfico de armas de Londres y París, y ejecutada por una oligarquía periférica despiadada que secuestró a un Emperador adolescente para legalizar su matanza.

El genio aterrador de la facción ganadora (los arquitectos de la era Meiji) fue su ausencia total de escrúpulos. La élite que derrocó al Shogun bajo el juramento sagrado de "expulsar a los occidentales" se puso inmediatamente sombreros de copa, construyó fábricas de vapor, fundó corporaciones monopólicas masivas (Zaibatsu) e instauró un Imperio capitalista letal.

Aprendieron la lección de Occidente a la perfección: En el nuevo orden mundial de libre mercado, si no eres el verdugo con cañones , automáticamente serás la víctima colonizada en la mesa de negociaciones.

Occidente inyectó el imperialismo en la bahía de Edo creyendo que estaba domesticando un nuevo y dócil mercado. En realidad, la casta guerrera nipona asimiló la realidad geopolítica mundial, masacró su propio pasado feudal a  disparos de ametralladora y se preparó para convertirse en el Imperio más sangriento, industrializado y letal de la historia de Asia. El monstruo corporativo que bombardearía Pearl Harbor acababa de nacer en 1868.

BIBLIOGRAFÍA

  • Beasley, W. G. (1995). La Restauración Meiji. Madrid, España: Ediciones Sílex. (Obra fundamental para entender el proceso político y las facciones que derrocaron al Shogunato).

  • Gordon, A. (2014). Historia contemporánea de Japón: del fin del shogunato a la actualidad. Madrid, España: Akal.

  • Hane, M. (2003). Breve historia de Japón. Madrid, España: Alianza Editorial.

  • Walker, B. L. (2017). Historia del Japón. Madrid, España: Akal. (Destaca por su rigor en los cambios ambientales, sociales y materiales de la época).

  • Whitney Hall, J. (1973). El imperio japonés. Madrid, España: Siglo XXI de España Editores.

  • La "lágrima de la India": Sri Lanka entre cingaleses y tamiles

    Sri Lanka, o la isla de los mil nombres, es una isla con olor a canela ambientada en un paraíso natural hasta hoy día poco explotado, pero dentro de ese paraíso se vivió un infierno, el enfrentamiento étnico entre cingaleses y tamiles.

    El 74% de la población del país pertenece a la etnica cingalesa mientras que el 20 % son tamiles, descendientes de migraciones drávidas históricas procedentes de la región Sur de la India, donde actualmente habitan tamiles. Los tamiles de Sri Lanka, disfrutaron de un Reino histórico llamado Candy, que cuando desapareció hizo que la parte Este y Norte de la isla esté habitada por esta etnia minoritaria.

    La época de dominio británico sobre la isla, influyó en la relación entre las dos etnias, ya que los tamiles colaboraron con el gobierno colonial británico, algo visto con malos ojos por parte de la mayoría cingalesa. Con la concesión de independencia en 1948, se implantó un gobierno cingalés que a pesar de realizar políticas socialistas, dejó a los tamiles como ciudadanos de segunda, ya que se les privó el derecho a votar, quedando así, sin votar 800.000 tamiles. Esta tensión entre etnias estalló en la década de los 50´s con levantamientos secesionistas por parte de tamiles, además en 1959, el presidente Salomón Bandaranaike, murió asesinado. A Salomón, le sucederá su viuda, la primera mujer presidenta del gobierno, Sirimavo Bandaranaike.

    Durante la década de los 60´s, Sirimavo gobernará la isla en coalición de su Partido Libertad junto al Partido Comunista y Trotskistas. Sirimavo llevó a cabo una política socialista y probudista que chocaba con la cultura hindú o cristiana de los tamiles. Además implantó el cingalés como única


    lengua oficial de la isla, parecía que se quería acabar con la identidad tamil. Estas políticas tuvieron como resultado el estallido de huelgas protagonizadas por los tamiles en el año 1961, declarando el gobierno de Sirimavo el Estado de Emergencia, declarándose ilegales las huelgas así como el Frente Unido  de Liberación Tamil, que defendía una política federal en la isla que permitiese un Congreso Tamil. Esta política implantó un bipartidismo donde se alternaban dos partidos cingaleses: el Partido Libertad de Sirimavo Bandaranaike, socialdemócrata y el Partido Nacional Unido, liberal conservador cuyo líder era Jayewardene. En 1972, con el país en calma, la presidenta, retoma su política procomunista llevando a cabo la nacionalización de las plantaciones, pero esta reforma dejó a los tamiles en las condiciones anteriores a la reforma, es decir, no les afectó.

    En 1979, los conservadores liberales con Jayewardene a la cabeza gobernarían el país hasta 1989, durante esta época se liberalizará la economía afectando negativamente al nivel de vida tamil.
    Velupillai Prabharakan, líder de los Tigres Tamil
    Viendo los tamiles que la política del país sólo estaba servida para los intereses de cingaleses que se centraban entre socialismo y liberalismo, dejando de lado el tema de convivencia étnica, fundaron un partido,  Ante la negativa de los partidos cingaleses y la ineficacia de la palabra en la política étnica, se creó un grupo guerrillero que iba a defender los intereses tamil a través de la violencia, los conocidos Tigres Tamil de Eelam, que se estrenaron en la sociedad a raíz de un atentado en 1983 donde volaron un coche patrulla dejando víctimas mortales. A este atentado, siguieron dos días de disturbios donde civiles cingaleses se vengaron de los tamiles, resultando en esta trifulca miles de víctimas mortales. Los Tigres Tamil no se achantaron y siguieron cometiendo atentados hasta llegar a realizar magnicidios, como el asesinato del famoso Rajiv Gandhi. El líder de los Tigres Tamil, Velupillai Prabharakan, un hombre con vida desconocida, y que usó el método de usar civiles como escudo defensor, parecía que la relación entre tamiles y cingaleses se estaba convirtiendo en una guerra abierta.

    Ante la violencia, Jayewardene, no cedió a la propuesta tamil de unificar el Norte y Este de la isla bajo un gobierno Tamil pero dio más poder autonómicos a estas regiones con la condición de que fuesen grupos moderados y sin vínculos con el grupo terrorista de los Tigres Tamil. No pareció esta la solución ya que los conflictos entre tamiles y cingaleses perduraron hasta 2009, cuando su líder, Prabharakan murió en un tiroteo contra fuerzas gubernamentales, dejando así, actualmente en el país, una duda, la violación de los derechos humanos por parte de la mayoría cingalesa hacia una minoría tamil, una herida que desangra el país, que es aprovechada por su gigante vecina, India.



    Era Taisho: el Imperio Japonés durante el reinado de Yoshihito (1912-1926)


    La Era Taisho no fue un oasis liberal arruinado por un accidente histórico, fue la incubadora paramilitar, corporativa y legal del totalitarismo nipón de los años 30 y 40. Fue una cleptocracia donde el oligopolio devoró el país nipón aprovechando el vacío de poder que dejaba un emperador con daño cerebral. Al son del jazz que sonaba en los clubes, el Estado fusilaba a obreros hambrientos, orquestaba limpiezas étnicas bajo la excusa de desastres naturales y fundaba la Policía del Pensamiento.

    YOSHIHITO Y LA RENTABILIDAD DE SU MENINGITIS

    Pasaría a la Historia japonesa el momento de la apertura de la Dieta (Parlamento) en 1913, cuando el Emperador Yoshihito (Taisho) enrolló su discurso oficial para usarlo como un "telescopio de papel" y observar con mirada vacía a los ministros. La historia lo cuenta como una excentricidad vergonzosa fruto de una meningitis infantil, pero fue mucho más que eso, fue el germén de lo que sería el Japón del General Tojo.

    En la Constitución Meiji, el Emperador era un "dios viviente" (arahitogami) con poderes absolutos sobre las Fuerzas Armadas y el Estado. Al heredar el trono Yohihito, un hombre con graves daños neurológicos, incapaz de hilar frases o tomar decisiones, el centro de gravedad del imperio quedó vacío. ¿Quién llenó ese vacío? Una hidra de tres cabezas: los Genro (los ancianos estadistas no electos en la sombra), la cúpula del Ejército Imperial y los Zaibatsu (los colosales monopolios corporativos como Mitsubishi, Mitsui y Sumitomo).

    Para esta oligarquía, la locura del emperador fue el escudo humano perfecto. Ocultaron a Yoshihito en sus palacios no por respeto, sino para gobernar en su nombre sin rendir cuentas a nadie. Los militares y las corporaciones podían saquear el presupuesto y dictar la política exterior, sabiendo que cualquier crítica ciudadana al gobierno sería castigada como "alta traición contra la figura divina". En la Realpolitik, un monarca incapacitado no es una triste anécdota médica, es un vacío de poder aprovechado por las élites industriales y militares niponas.

    EL BUITRE DEL PACÍFICO Y LA ESTAFA DE LA I GUERRA MUNDIAL (1914-1918)

    Mapa de Japón en 1930

    Japón entró en la Gran Guerra para obtener "insignificantes islas alemanas", pero ello era parte de un plan superior. Mientras las potencias europeas perdían a 20 millones de jóvenes desangrados en las trincheras europeas, Japón operó como un buitre en el Pacífico, tuvo pocas bajas en la Gran Guerra. Ocuparon la Micronesia alemana (las islas Carolinas, Marianas y Marshall). No querían esas islas por prestigio, las querían como "portaaviones" para expandirse por la rivera asiática del Pacífico, fortificándolas en secreto durante dos décadas para convertirlas en la barrera balística oceánica que desangraría a los Marines de Estados Unidos veinticinco años después.

    Pero el verdadero atraco japonés fue contra China. Aprovechando que Occidente se estaba suicidando en Europa, el gobierno "liberal" de Taisho presentó en secreto las infames "Veintiuna Exigencias" (1915) a la frágil República de China. Fue un intento de extorsión a punta de cañón para convertir al inmenso país vecino en un protectorado vasallo, exigiendo el control total de sus ferrocarriles, aduanas, minas de Manchuria y la inserción de "asesores" japoneses en su policía. La creciente industria nipona necesitaba de mano de obra, materias primas y mercado para continuar su expansión. El Japón de la Sociedad de Naciones no era pacifista, el saqueo fascista de los años 30 se diseñó legal e impunemente en la década de los 10s del siglo pasado.

    LOS ZAIBATSU Y EL HOLOCAUSTO DEL ARROZ (1918)

    Chicas Moga en Tokio

    ¿Quién pagaba los martinis de las famosas chicas Moga en Tokio? El milagro económico de los años 20 fue un espejismo urbano levantado sobre la explotación atroz de la clase obrera y agraria.

    La maquinaria de exportaciones de la guerra forró a los cuatro grandes Zaibatsu, que monopolizaron la economía nacional y compraron a los partidos políticos civiles como si fueran sus filiales. Para maximizar sus beneficios, acapararon productos básicos y especularon salvajemente, provocando una inflación letal que cuadruplicó el precio del arroz (la base calórica de la población japonesa).

    Kome Sodo
    En el verano de 1918, el hambre hizo estallar el país. Estallaron los Disturbios del Arroz (Kome Sodo), la mayor revuelta popular de la historia de Japón. Dos millones de ciudadanos (mineros, estibadores, campesinas) se alzaron en llamas, saqueando bancos, comisarías y almacenes corporativos. ¿Cómo respondió la "Democracia" Taisho? Desplegando a 100.000 soldados regulares del Ejército Imperial con ametralladoras, artillería ligera y bayonetas para aplastar a su propio pueblo. Hubo cientos de muertos en las calles y 25.000 detenidos. El Estado demostró que la democracia terminaba exactamente donde empezaban los dividendos de Mitsubishi.

    EL PROGROMO DE KANTO (1923)

    El 1 de septiembre de 1923, el Gran Terremoto de Kanto arrasó Tokio y Yokohama, dejando más de 100.000 muertos, registrándolo la historia como una catástrofe sísmica. Para el Estado nipón fue la coartada perfecta para el terrorismo de Estado y la limpieza étnica.

    Aprovechando el caos, el Ministerio del Interior y la cúpula de la policía militar (Kempeitai) propagaron deliberadamente un bulo incendiario a través de los telégrafos oficiales: "Los inmigrantes coreanos (Corea era colonia esclava de Japón) están saqueando, iniciando incendios y envenenando los pozos de agua".

    El resultado fue un genocidio sancionado por el Estado. Se armaron milicias paramilitares de ciudadanos japoneses (Jikeidan). Durante días, armados con katanas, espadas de bambú y fusiles, estos escuadrones de la muerte patrullaron las ruinas. Obligaban a los transeúntes a pronunciar palabras difíciles para los extranjeros, si fallaban, los ejecutaban en el acto. Asesinaron a machetazos a entre 6.000 y 10.000 civiles coreanos y cientos de trabajadores chinos a plena luz del día.

    Simultáneamente, el Estado aprovechó la ley marcial para decapitar a la izquierda en el Incidente de Amakasu. La policía militar secuestró al líder del anarquismo japonés, Sakae Osugi, a su esposa feminista Noe Ito y a su sobrino de apenas 6 años. Los estrangularon a los tres con sus propias manos en las celdas y arrojaron los cadáveres a un pozo. El terremoto regaló a las élites la excusa para barrer a la disidencia que suponía un obstáculo a su poder.

    1925, LA CREACIÓN DE LA POLICÍA DEL PENSAMIENTO

    La historiografía occidental aplaude que el gobierno civil aprobó el Sufragio Universal Masculino. El mundo liberal celebró la madurez democrática de Japón, pero no era tan bonito en el fondo. Ese derecho al voto fue literalmente el soborno para aprobar, en esa misma sesión parlamentaria, una herramienta autoritaria, la Ley de Preservación de la Paz (Chian Iji Ho).

    Esta ley criminalizaba con 10 años de prisión (y posteriormente la pena de muerte) no los actos de rebelión, sino el mero delito cognitivo. Castigaba el simple "pensamiento" o la asociación para alterar el Kokutai (la esencia mística del Estado) o criticar la propiedad privada de los Zaibatsu. Para aplicarla, el Estado creó la Tokko (la Policía Superior Especial). Fue la Gestapo japonesa. Durante los Felices Años 20, la "Policía del Pensamiento" infiltró universidades, sindicatos y los mismos clubes de jazz de las Moga, secuestrando y torturando hasta la muerte (o forzando a la retractación ideológica, el Tenko) a decenas de miles de estudiantes y disidentes.

    CONCLUSIONES, LAS SOMBRAS DE LA ERA TAISHO

    Afirmar que la Era Taisho fue una época de "luces y libertades" que lamentablemente derivó en la tragedia de la Segunda Guerra Mundial por culpa de la Crisis del 29 es un craso error. El militarismo fascista de los años 30 no asesinó a la Democracia Taisho, fue su perfeccionamiento, su heredero legal.

    La imagen del Emperador Yoshihito mirando por su telescopio de papel en la Dieta es la radiografía exacta de la Era Taisho. Mientras Occidente se quedaba embelesado mirando a las chicas mogapasear por los bulevares iluminados de Ginza, en el subsuelo, los "demócratas" de traje y corbata ya habían creado a la Policía del Pensamiento, habían masacrado a balazos a sus propios ciudadanos por pedir arroz, habían legalizado el genocidio coreano bajo los escombros de un terremoto y habían extorsionado a China.

    Cuando el joven y gélido emperador Hirohito asumió la regencia (y luego el trono en 1926) y los militares ultranacionalistas tomaron el control formal años más tarde, no tuvieron que dar un golpe de Estado violento para abolir los derechos civiles. No les hizo falta, la "Democracia Taisho" ya les había entregado, perfectamente legalizada, la maquinaria del totalitarismo.

    La comedia del jazz y las libertades no dio lugar a la tragedia bélica, fue la cortina de humo diseñada por el Imperio nipón para ocultar el ruido ensordecedor de los astilleros imperiales afilando el acero que acabaría incendiando el Pacífico.

    BIBLIOGRAFÍA

    Gordon, Andrew (1991). Labor and Imperial Democracy in Prewar Japan. (Imprescindible para entender la explotación de los Zaibatsu y la brutalidad de los Disturbios del Arroz).

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