Corea del Sur. Park Chung Hee y la arquitectura de la dictadura desarrollista (1963-1979)


Tras un golpe militar en 1961, un general austero y paranoico transformó una de las naciones más pobres de la Tierra en una hiperpotencia industrial. La historia de cómo Park Chung Hee construyó la Corea del Sur moderna utilizando un pacto de sangre entre el Estado, los conglomerados empresariales (Chaebols) y la omnipotente KCIA, hasta que su propia maquinaria lo devoró a balazos en una cena privada. Park no gobernaba un país; operaba una inmensa corporación militarizada. Su régimen fue un pacto fáustico nacional: el Estado te sacaría de la hambruna y te daría un rascacielos, pero a cambio le entregarías tu libertad política, tu salario obrero y, si era necesario, tu vida. La Constitución Yushin de 1972 no fue una reforma legal; fue un golpe de Estado burocrático del propio presidente contra su propio gobierno, diseñando una autocracia perfecta que le permitía ser un emperador vitalicio blindado contra su propia población.

La historia de la democracia es, a menudo, la trágica crónica de sus propios suicidios por inoperancia. En la primavera de 1960, los estudiantes surcoreanos derramaron su sangre para derrocar al anciano e inflexible autócrata Syngman Rhee, inaugurando la Segunda República. 

Sin embargo, el breve interludio democrático civil que siguió fue un caos de faccionalismo, parálisis legislativa y miseria económica crónica. Sobre ese abismal vacío de autoridad, en la madrugada del 16 de mayo de 1961, el Mayor General Park Chung Hee ejecutó un golpe de Estado incruento pero implacable.

Park Chung Hee
Park no era un aristócrata de la política ni un orador carismático de las masas; era un oficial taciturno y severo, formado en su juventud en la estricta Academia Militar Imperial Japonesa en Manchuria (donde adoptó el nombre nipón de Takagi Masao). Cuando sus tanques tomaron Seúl, no prometió libertad; prometió erradicar la corrupción, aniquilar el comunismo y sacar al país de la pobreza extrema, introduciendo una "revolución moral". Era el nacimiento del Estado Desarrollista surcoreano: una máquina política donde la legitimidad no emanaría del parlamento, sino de las chimeneas industriales, los astilleros y el crecimiento macroeconómico. Para lograrlo, la Junta disolvió la Asamblea Nacional y reemplazó a todos los altos funcionarios civiles por militares.

La KCIA, EL SERVICIO EN LA SOMBRA

Un régimen que exige obediencia absoluta para industrializar un país a latigazos necesita un sistema de control. Apenas unas semanas después del golpe, la Junta Militar fundó la Agencia Central de Inteligencia de Corea (KCIA, por sus siglas en inglés). Su arquitecto y primer director fue el coronel Kim Jong-pil, pariente de Park y su operador estratégico más brillante.

La KCIA no era una simple agencia de espionaje para vigilar las fronteras con Corea del Norte; era el verdadero supra-Estado de la dictadura. Poseía la autoridad legal y extrajudicial para investigar, arrestar, detener y torturar sin orden de un juez a cualquier ciudadano sospechoso de albergar sentimientos "antigubernamentales". Bajo el mando de Kim Jong-pil, los tentáculos de la KCIA se extendieron hacia el control total de los asuntos económicos y la manipulación de la política interior.

El pacto sangriento: Progreso económico pagado con libertad

Para 1963, la economía seguía estancada. Consciente de que la dictadura puramente militar generaba rechazo en la población y, sobre todo, en Estados Unidos (cuyo apoyo financiero era existencial), Park orquestó una transición. Se despojó de su uniforme de general de cuatro estrellas, se puso un traje civil y la KCIA le construyó un vehículo electoral a medida: el Partido Democrático Republicano (PDR).

En octubre de 1963, bajo la tremenda presión de Washington, Park convocó elecciones presidenciales. Fue un plebiscito agónico: ganó con un 46,6% de los votos frente al 45,1% del líder opositor Yun Po-sun. Ese estrecho margen le enseñó una lección que definiría su presidencia: si quería sobrevivir a largo plazo sin depender exclusivamente del terror, tenía que entregar resultados económicos a cualquier precio.

Para lograr el milagro, Park otorgó créditos estatales masivos y protección aduanera a un selecto grupo de familias empresariales dóciles, a cambio de que cumplieran cuotas de exportación draconianas dictadas férreamente por el gobierno. Habían nacido los Chaebols (gigantescos conglomerados corporativos como Samsung o Hyundai).

Pero la industrialización necesitaba capital extranjero inmediato. Park tomó dos decisiones geopolíticas brutales. En 1965, a pesar de enfrentarse a inmensas manifestaciones estudiantiles, firmó la normalización de relaciones diplomáticas con Japón (el odiado antiguo colonizador) a cambio de 800 millones de dólares en préstamos y donaciones. Simultáneamente, convirtió a su ejército en una inmensa fuerza mercenaria corporativa: envió a más de 320.000 soldados surcoreanos a luchar y morir en la Guerra de Vietnam junto a EE. UU. A cambio, Washington regó la economía coreana con miles de millones de dólares en contratos para las empresas de Park. El "Milagro del río Han" estaba en marcha.


Hasta 1971, Park era el hombre fuerte de Corea del Sur. Impuso algunas restricciones a los miembros de la prensa, intelectuales y políticos de la oposición, aunque a estos grupos se les permitió una considerable libertad para criticar al gobierno. Aunque hubo numerosas manifestaciones de estudiantes, en particular la de 1965, en la que los estudiantes se manifestaron en contra del envía de tropas contra la República de Vietnam. 

En diciembre de 1971, Park aumentó de nuevo su control sobre el país. Proclamó el estado de emergencia nacional y forzó a la Asamblea Nacional a otorgarle poder completo para controlar todo el entorno público del país, ya fuera en ámbito económico, prensa, movilización de personas, etc. 
En 1972, se proclamó la ley marcial, disolviéndose la Asamblea Nacional, quitándose la oposición del poder legislativo, Park cerró todas las universidades y colegios, se impuso una estricta censura de prensa, y suspendió las actividades políticas. En esta situación Park aprovechó y creó un nuevo proyecto de Constitución. Esta nueva Constitución permitió a Park establecerse en el poder indefinidamente, nombrar a un tercio de los miembros de la Asamblea Nacional, y ejercer los poderes de emergencia a su voluntad. 

Los estudiantes y los intelectuales llevaron a cabo una campaña nacional para revisar la Constitución de 1972 en el otoño de 1973. A medida que la campaña estudiantil comenzó a cobrar impulso, el presidente emitió su primer decreto de emergencia en enero de 1974 que prohibió este tipo de campañas.
 Sucesivamente Park iba imponiendo más y más medidas de emergencia que iban atando a la sociedad surcoreana, pero las restricciones más duras y más completas fueron impuestas por la Medida de Emergencia Número Nueve, emitida en mayo de 1975, la cual establecía que era un crimen criticar la constitución cobrándose con esto una pena de prisión de más de un año. La participación de los estudiantes en política o la cobertura de sus actividades  en la prensa estaban sujetas a la misma pena. El presidente justificó estos actos que privaban de libertad al país alegando la necesidad de la unidad nacional ante una supuesta amenaza de un ataque de Corea del Norte.

Con todo el poder concentrado en su persona, Park Chung Hee reprimió duramente a sus opositores. Agentes del CIAC secuestraron a Kim Dae Jung, (oponente de Park en las elecciones presidenciales de 1971), en un hotel en Tokio en agosto de 1973, lo que precipitó una crisis en las relaciones entre Corea del Sur y Japón. Los estudiantes que se manifestaban contra la Constitución fueron encarcelados. En marzo de 1976, líderes políticos prominentes emitieron la Declaración Democrática pidiendo la restauración de la democracia lo que produjo su detención y encarcelamiento.

Mientras tanto, Park sobrevivió a un intento de asesinato por un joven cuyas balas perdidas mataron a la esposa del presidente en 1974. Después de este incidente, Park se hizo más solitario y llegó a depender cada vez más del jefe de la Fuerza de Seguridad Presidencial Ch'a Chi-ch'ol.
Park escudaba su asentamiento en el poder con la excusa de la buena época de crecimiento económico. Para 1978 la tasa de crecimiento había comenzado a declinar y la inflación se convirtió en un problema grave. Seúl resistió con éxito la primera "crisis del petróleo" de 1973, pero fue duramente golpeada por la segunda crisis en 1979. En diciembre de 1978, Park adoptó tardíamente un plan de estabilización que provocó una grave recesión, lo que llevó a quiebras y a un aumento del desempleo.

Imágenes de la represión a trabajadoras de la Compañía Industrial YH
La primera manifestación abierta de descontento de trabajadores apareció en agosto de 1979 con manifestaciones de los empleados de la Compañía Industrial YH, que acabó en quiebra. Dicha manifestación fue reprimida por el gobierno, convirtiéndose dicho acontecimiento en un grito de guerra con el régimen de Park.

El descontento contra Park fue generalizándose y fue particularmente fuerte en las zonas urbanas. Aunque el Nuevo Partido Democrático sufría de disensiones internas, ganó en las elecciones generales de diciembre de 1978 a la Asamblea Nacional. Por tanto la oposición dominaba la Asamblea, mientras Park dominaba el poder ejecutivo.


El nuevo líder del Nuevo Partido Democrático, Kim Young Sam, comenzó a retar al en junio de 1979. Él anunció a la prensa extranjera que estaba dispuesto a reunirse con Kim Il Sung, el presidente de Corea del Norte, para discutir asuntos relacionados con la unificación y pronunció un feroz ataque contra el gobierno en la Asamblea Nacional. Sostuvo que el gobierno había estado en el poder demasiado tiempo y la Medida de Emergencia Nueve era claramente inconstitucional. En resumen Kim Young Sam veía que la supresión de derechos humanos en el país había convertido a Corea del Sur en una vergüenza internacional. El gobierno de inmediato tomó represalias y apartó a Kim de la Asamblea Nacional. En una muestra de solidaridad, todos los miembros de la oposición de la Asamblea Nacional renunciaron el 13 de octubre de  1979.

Toda esta situación creó numerosas manifestaciones estudiantiles en numerosas ciudades del país, lo que llevó al establecimiento de la ley marcial para poder reprimir las manifestaciones.

Se podría decir que Park había creado su propio problema asumiendo poderes ilimitados. Si hubiera aflojado el control, la demanda de reformas podría haberse diseminado. El sistema que había creado Park no previó una vía de escape a esta situación.

Asesinato de Park Chung Hee
En sus dieciocho años en el poder (1961-1979), Park había estado obsesionado con llevar  al país al grupo de las naciones desarrolladas, logrando resultados considerables siguiendo el modelo japonés Meiji. Sin embargo, los líderes japoneses de la era Meiji (1868-1912), poseían dos ventajas sobre Park. En primer lugar, habían operado en un período en que las masas tenían menos conciencia política por lo que el control autoritario fue más fácilmente asumido. Esta no era la situación en Corea del Sur, donde los estudiantes ya habían derrocado a un gobierno en 1960. En segundo lugar, los japoneses también tenían un sistema integrado de control y equilibrio, debido a que los líderes de más alto rango interactuaban con otros miembros de la jerarquía. Park, por el contrario, estableció una base de gobierno de un solo hombre, un estilo de gobierno  restringido por sus propios poderes de toma de decisiones.

El 26 de octubre de 1979 Park fue asesinado, Corea del Sur sufrió grandes cambios: la competencia intensa y abierta por el poder, agitaciones estudiantiles, un golpe militar, una masacre espantosa, y el surgimiento de un nuevo orden autoritario. Debido a que Park concentró el poder político en torno a sí mismo, su asesinato creó un gran vacío político, dejando a Corea del Sur en una etapa caracterizada por la inestabilidad política.

BIBLIOGRAFÍA:
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno. 1997
-PYKE, Francis. Empires at war: A short History of Asia since II World War. I.B. Tauris. 2011.
-ROSSELL, Mauricio. Asia Oriental: Desarrollo y democracia
-SETH, Michael J.A concise history of modern Korea. Rowman &Littlefield. 2010
-SETH, Michael J.A history of Korea: From antiquity to the present. Rowman & Littlefield. 2010


Comentarios

Entradas populares