PHIBUN, EL MARISCAL DE HIERRO. El secuestro de Tailandia.
Phibun o cómo un artillero de ascendencia china ejecutó un golpe de estado contra su Rey, extorsionó a la oligarquía comercial, inventó el 'Pad Thai' por decreto, alquiló su país al Imperio Japonés y la CIA y diseñó la fuerza paramilitar que sigue gobernando Bangkok.
INTRODUCCIÓN
La diplomacia occidental, los manuales de ciencia política y la inmensa maquinaria turística global nos han vendido con éxito la ilusión de Tailandia como el "País de las Sonrisas". Tailandia se proyecta como un reino exótico, pacífico y devoto, la única nación del Sudeste Asiático que esquivó ágilmente el colonialismo europeo gracias a la compasión budista, la sabiduría de sus líderes y la reverencia a un monarca sagrado.
La sonrisa tailandesa no es una expresión de alegría, es un mecanismo de supervivencia. Siam no fue colonizada por los imperios europeos por una razón, se autocolonizó, transformándose en una dictadura dispuesta a alquilar su territorio a la superpotencia más letal de cada década.
El Mariscal de Campo Plaek Phibunsongkhram (universalmente conocido como Phibun). La historiografía oficial lo encumbra como el "arquitecto del Estado moderno", el líder nacionalista que respondió al contexto geopolítico de la periferia: ¿Cómo se construye una nación fuerte sin pasar jamás por la democracia liberal?
Pero reducir a Phibun a un "dictador ilustrado" es encubrir una tendencia totalitaria en la política tailandesa. Un Estado no se "moderniza" desde arriba por amor a la civilización, se secuestra, se extorsiona y se formatea a punta de cañón para que la recaudación fiscal sea más eficiente y la represión más letal. De este modo, Phibun borró un país milenario para robar a sus minorías para convertirse el dueño de la franquicia paramilitar y narcotraficante más rentable de la Guerra Fría.
¿QUIÉN ERA PHIBUN?. Complejo étnico, educación francesa y miembro de una logia.
Phibun nació en 1897 en una familia humilde de cultivadores a las afueras de Bangkok. Sus padres lo bautizaron como Plaek (que en tailandés significa literalmente "Extraño" o "Raro") por su peculiar asimetría facial y sus ojos inusualmente hundidos. Pero ese niño plebeyo arrastraba una sombra étnica mucho más significativa para la política de la época: su abuelo paterno era un inmigrante chino cantonés.
Esa ascendencia étnica marcará su psique con el Síndrome del Impostor. Plaek creció siendo un plebeyo de sangre mestiza (Sino-Thai) en un país absolutista donde el poder, la riqueza y los altos mandos militares pertenecían exclusiva y divinamente a los príncipes de la Casa Real de Chakri (hombres de sangre "pura"). Phibun era un genio matemático y balístico, pero se topó violentamente con el muro étnico del absolutismo: el techo de la ascendencia. Daba igual lo brillante que fuera calculando trayectorias de obuses, en aquel sistema, un plebeyo con sangre extranjera jamás sería General.
El Rey cometió entonces el error típico de los imperios decadentes, pagó con dinero público la educación de sus futuros verdugos. Becó a Phibun para estudiar artillería avanzada en Fontainebleau, Francia. En los oscuros cafés de París de los años 20, Phibun se infiltró en una red secreta de estudiantes liderada por un genio intelectual del derecho civil: Pridi Banomyong. Juntos juraron derrocar la monarquía y fundaron el Partido del Pueblo (Khana Ratsadon).
En la anatomía de esta alianza, el reparto fue un pacto, Pridi ponía la Constitución y el marco legal ilustrado europeo, Phibun ponía la fuerza militar. Phibun jamás creyó en la democracia social de su compañero, simplemente lo utilizó como un escudo diplomático para que Occidente no viera un vulgar motín de sargentos, sino una "revolución civilizada".
EL GOLPE DE 1932
Asfixiada por la onda expansiva de la Gran Depresión mundial de 1929 (que hundió las vitales exportaciones de arroz), la monarquía absoluta del Rey Prajadhipok funcionaba como un modelo de negocio en quiebra. El Rey, operando incompetentemente, se negó a recortar los gastos faraónicos de la inmensa Familia Real. Para equilibrar las cuentas, decidió aplicar la austeridad a la clase media militar: despidió a cientos de oficiales subalternos y les bajó el sueldo.
Los militares entraron en pánico por sus nóminas y pensiones. El golpe no estalló por los derechos humanos, fue para evitar el despido y apoderarse del presupuesto de Defensa.
La madrugada del 24 de junio, Phibun y su logia ejecutaron una obra maestra logística: cortaron los cables de telégrafo de Bangkok dejando ciega y sorda a la policía, irrumpieron en las mansiones de los 40 príncipes más poderosos del reino, los sacaron de la cama en pijama y los encerraron como rehenes encañonados por ametralladoras en el Salón del Trono. Le dieron al Rey (que estaba convenientemente de vacaciones en la playa) un ultimátum: o firmas la Constitución y cedes el monopolio del Estado, o fusilamos a tu familia antes del mediodía. El Rey capituló.
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| Rebelión de Boworadet |
La sangre llegó en octubre de 1933, cuando la vieja aristocracia financió una inmensa rebelión militar (liderada por el Príncipe Boworadet) para recuperar el poder de la dinastía Chakri por la fuerza. El gobierno civil entró en pánico, Phibun asumió el mando, no ofreció negociaciones diplomáticas.
Aplicó una aniquilación, subió cañones pesados a vagones de tren y ejecutó un bombardeo incesante sobre las tropas realistas en los suburbios de Bangkok hasta triturarlas.
Aquel baño de sangre demostró la primera ley del nuevo Estado: el poder ya no emanaba de la sagrada sangre azul del Rey, emanaba única y exclusivamente del fuego de los cuarteles.
LA FABRICACIÓN DE TAILANDIA. Biopolítica, Racismo y Extorsión (1938-1944)
Para 1938, Phibun había apartado a los civiles y se autoproclamó Primer Ministro absoluto. Aterrorizado por su propio origen plebeyo y con un complejo de inferioridad atroz frente a Europa, Phibun decidió modernizar el país por decreto. Copiando la estética de Benito Mussolini, exigió ser llamado Than Phu Nam ("El Líder").
Su nacionalismo no era orgullo romántico, era una herramienta de homogeneización y control total. A través de sus doce infames Ratthaniyom (Mandatos Culturales), instauró el totalitarismo en la vida cotidiana y un laboratorio biopolítico a cielo abierto.
Borró el milenario y multiétnico nombre de Siam y lo rebautizó como Tailandia ("La Tierra de los Thai"). El 80% del capital líquido, los bancos, los aserraderos y los puertos estaban en manos de la brillante diáspora mercantil china. Al rebautizar el país solo para la raza "Thai", Phibun los declaró parásitos. Clausuró sus escuelas y negocios. ¿El objetivo? Los generales arrinconaron a los magnates chinos: "O nos regaláis el 30% de las acciones de vuestras empresas y nos hacéis directivos, o sois deportados". El hombre que estaba aterrorizado por esconder a su abuelo cantonés usó el racismo de Estado como cortina de humo para eliminar su pasado étnico y para asaltar la caja fuerte del sector privado.
Avergonzado de que su pueblo pareciera "salvaje" ante los diplomáticos occidentales, prohibió mascar nuez de betel (que mitigaba el hambre y dejaba los dientes negros) y obligó a millones de campesinos a asfixiarse bajo el sol de la jungla usando trajes, faldas y sombreros obligatorios. La policía apaleaba y multaba a quien no lo llevara. Además, inventó el homenaje al himno nacional: la obligación de paralizarse en las calles como estatuas a las 8:00 y a las 18:00. No quería inspirar patriotismo, quería domesticar al pueblo tailandés. Si el Estado podía congelar el tiempo de su pueblo dos veces al día con solo pulsar un botón de radio, habría conquistado su vida.
El pad thai, El famoso plato nacional no es una receta ancestral venerada, fue diseñado por el Ministerio de Defensa. Tailandia estaba endeudada y necesitaba exportar su arroz de alta calidad. Para reducir el consumo interno de grano y destruir de paso el monopolio chino de los fideos de trigo, Phibun ordenó crear un plato barato basado en sobras de fideos de arroz triturado. El Pad Thai fue un invento sociológico diseñado para construir una identidad a través del estómago de la población.
Mientras de cara a Occidente, Phibun posaba como un tecnócrata ilustrado e higiénico, en secreto era un paranoico de la magia negra. Nunca ordenaba un arresto masivo ni movía tropas sin que sus monjes y astrólogos le confirmaran la alineación de los planetas para "proteger su karma" de los sicarios. Gobernaba con estética prusiana, pero con el terror de un chamán tribal.
PHIBUN EL CAMALEÓN. Diplomacia y Autogolpe (1940-1944)
El ultranacionalismo necesita expandirse militarmente para no devorarse a sí mismo. En 1940, operando como el aliado del nuevo orden asiático, Phibun aprovechó la caída de Francia ante Hitler para invadir la Indochina francesa y robar territorios en Laos y Camboya.
Su brutal giro diplomático fue el 8 de diciembre de 1941. Horas después de que el Imperio Japonés atacara Pearl Harbor e invadiera Tailandia simultáneamente, Phibun no inmoló a sus tropas defendiendo la sagrada patria tailandesa. Calculó militarmente la situación y comprobó la aplastante superioridad nipona, capitulando al instante, firmó una alianza militar con Tokio, le declaró la guerra a EE. UU. y Gran Bretaña, convirtiendo a su país en una subcontrata militar del Imperio Japonés.
Sin embargo, en 1944, cuando los radares indicaron que Japón iba a ser calcinado por los bombarderos B-29 estadounidenses, el régimen tailandés sacó la calculadora de nuevo y un Autogolpe.
Obligaron a Phibun a dimitir, colocaron en el escaparate a Pridi (el antiguo idealista civil) y a la resistencia antijaponesa (Free Thai Movement), diciéndole a Washington: "La declaración de guerra a EE. UU. la firmó un dictador loco que nos tenía secuestrados; la verdadera voluntad del pueblo siempre fue amiga vuestra en la sombra". La farsa política fue tan quirúrgicamente perfecta que Washington, desesperado por tener un punto de apoyo en Asia para la inminente Guerra Fría, compró la mentira. Tailandia esquivó los tribunales de crímenes de guerra, no fue desmilitarizada, y los generales conservaron sus fortunas manchadas de sangre. Phibun se retiró a su granja, esperando pacientemente a que la historia volviera a necesitar su servicio.
LA CIA Y EL TRIÁNGULO DE ORO (1948-1957)
Tras el misterioso y traumático asesinato por un disparo en la cabeza del joven Rey Ananda Mahidol en 1946 (del cual el Ejército culpó falsamente al gobierno civil de Pridi, enviándolo al exilio perpetuo), los tanques volvieron a salir a las calles. En 1948, el poder de Phibun fue resucitado por otro golpe militar. El antiguo aliado de Hideki Tojo y Hitler fue blanqueado por Washington como el "Campeón del Mundo Libre" en Indochina para frenar a la China comunista de Mao Zedong, obviando sus crímenes y totalitarismo.
(Phibun): Ponía la cara amable y firmaba los contratos con la ONU. Llegó a tal nivel de sumisión capitalista que exigió y se quedó con la franquicia exclusiva para embotellar Coca-Cola en Tailandia, cobrando dividendos privados por cada botella consumida en el país.
(General Sarit Thanarat): El Jefe del Ejército. Un matón brutal que controlaba la infantería, el contrabando de madera y lavaba el dinero negro a través del gigantesco monopolio estatal de la Lotería Nacional.
(General Phao Siyanon): El Jefe de Policía. Armado con aviación y tanques propios por la empresa tapadera de la CIA (Sea Supply Corp., dirigida por el espía Paul Helliwell), Phao creó el narcoestado del Triángulo de Oro. Monopolizó el tráfico mundial de heroína y opio usando patrullas policiales de escolta, asesinando a opositores políticos y arrojándolos al río Chao Phraya atados a bloques de cemento. Phibun permitía la inundación de heroína mientras garantizara la protección militar estadounidense.
LA CONSOLIDACIÓN DEL EJÉRCITO COMO PODER POLÍTICO
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| Thanarath en el Golpe de 1957 |
Los grandes ganadores del régimen de Phibun fueron claros, el Ejército, la burocracia militarizada y un empresariado oligárquico que se benefició de las redes militares.
Los perdedores fueron la vieja monarquía, las comunidades chinas extorsionadas, las minorías periféricas y los sectores civiles que alguna vez soñaron con una democracia real en 1932. La modernidad tailandesa avanzó jerárquicamente: con inclusión condicionada y exclusión selectiva.
Pero el final de Phibun encierra una ironía histórica. La caída del Mariscal no vino de una revolución democrática, sino de un desplazamiento dentro de su propio régimen militar. El régimen se desgastó por los malos resultados económicos, la corrupción y la decepción de la clase media y los empresarios chinos. En septiembre de 1957, el general Sarit Thanarat dio un golpe de Estado y tomó el gobierno.
Phibun había ayudado a hacer del ejército el centro de la política, pero una vez que ese principio se normalizó, su propia posición se volvió prescindible. El militarismo que él consolidó terminó devorando al hombre que había querido personificarlo. Huyó al exilio y murió en Japón.
CONCLUSIONES. Tailandia, la herencia envenenada
Phibun bautizó al país, rediseñó su moda y comportamiento e implantó la idea de que el Estado puede fabricar la cultura desde arriba.
Pero su legado más persistente es la naturalización del Ejército como árbitro superior de la política. Tailandia no inventó con Phibun la intervención militar, pero con él se convirtió en el principio fundamental de la política tailandesa. Su caída prolongó el ciclo bajo Sarit, quien simplemente reabrió el espacio para la Monarquía, usándola como símbolo legitimador y "escudo teológico" para el régimen autoritario.
Phibun entendió antes que muchos que el siglo XX no perdonaría a los Estados dispersos o débiles. Su respuesta fue crear una nación militarizada, con un líder militar como pedagogo de la modernidad. Durante un tiempo, funcionó, pero esa modernidad necesitaba enemigos internos, dependía del chantaje de la guerra y subordinaba la ciudadanía a los cuarteles. La figura de Phibun es hoy la pieza clave para entender el "Milagro de Tailandia". No representa solo una dictadura de entreguerras, él patentó la "tecnología de mando" del autoritarismo en Asia.
Hoy, cuando vemos a los generales tailandeses disolver parlamentos, redactar constituciones a su medida, blindar monopolios corporativos y aplastar a la disidencia, no estamos viendo una "democracia defectuosa". Estamos contemplando la ejecución que un artillero mestizo, acomplejado y brillante programó en su despacho hace ochenta años, ese país, Tailandia, donde su población sonríe mientras el poder político está en manos militares.
-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno.1996.
-KERSHAW. Roger. Monarchy in South East Asia: the faces of tradition in transition. Routledge.2001
-MISHRA, Patit Paban. The History of Thailand. Greenwood. 2011
-PYKE, Francis. Empires at war: A Short History of Modern Asia since World War II. I.B Tauris. 2010






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