BRUNEI: DE IMPERIO REGIONAL A MICRO-ESTADO
Si pensamos en “imperios”, solemos imaginar fronteras dibujadas en tierra firme. Pero Brunéi fue, durante siglos, otra cosa: una potencia acuática. Brunei es un sultanato que se proyectaba por ríos, estuarios y rutas marítimas, conectando Borneo con el gran mundo malayo y los circuitos comerciales del Mar de China Meridional.
Una talasocracia no manda tanto por conquistar el interior como por controlar puertos, pasos, alianzas costeras y tributaciones. En Borneo, eso se traduce en dominar bocas de río (donde se concentra el comercio), y en tejer dependencias con élites locales a lo largo de la costa. La propia historiografía sobre Brunéi suele enmarcar su trayectoria como un viaje “de la edad del comercio” hacia la modernidad petrolera.
El corazón simbólico de ese Brunéi marítimo fue su asentamiento fluvial, con casas sobre pilotes y una vida urbana vinculada al agua. Esa “ciudad sobre el río” no era un decorado pintoresco: era su esencia plasmada en infraestructura política y económica. La clave es que, en un mundo de navegación regional, la capital-portuaria es el palacio, el mercado y el muelle a la vez.
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| Yacimiento de Kota Batu |
Un dato fascinante es cómo la arqueología confirma esas conexiones: excavaciones y hallazgos de cerámica en sitios como Kota Batu muestran vínculos con redes del Mar de China Meridional y una relación destacada con el mundo Ming.
El llamado Naufragio de Brunei (descubierto en 1997 y excavado científicamente en 1998) es una cápsula del tiempo: un barco hundido hace alrededor de 500 años, con un cargamento publicado y estudiado, valiosísimo para entender el tráfico internacional hacia 1500.
Y, de nuevo, vuelve a aparecer Brunéi como punto de paso: la investigación arqueológica lo conecta con el dinamismo comercial de finales del siglo XV e inicios del XVI.
Aquí conviene ser honesto: las fuentes chinas hablan de Boni desde muy temprano, pero no hay consenso absoluto en identificar “Boni = Brunéi” de forma contundente. Johannes L. Kurz, por ejemplo, muestra cómo la identificación estricta es problemática y cómo “Boni” pudo referirse a distintos lugares del norte de Borneo según algunas épocas.
El Brunéi talasocrático fue menos un “imperio” de fronteras y más un punto de encuentro de redes comerciales. Su grandeza fue la conectividad: estar en la ruta, saber mediar, cobrar tributo, casar alianzas, y sostener una capital que respiraba con la marea.
BIBLIOGRAFÍA
Marie-Sybille de Vienne, Brunei: From the Age of Commerce to the 21st Century (NUS Press–IRASEC, 2015).
Graham Saunders, A History of Brunei (2ª ed.).
D. E. Brown, Brunei: The Structure and History of a Bornean Malay Sultanate (Brunei Museum, 1970).
L. R. Wright, “The Partition of Brunei” (1967).
Michèle Pirazzoli-t’Serstevens, “The Brunei Shipwreck…” (2011).
Johannes L. Kurz, “Boni in Chinese Sources…” (2014).
R. N. H. B. M. Yusof, Brunei: Building and Enshrining an Absolute Monarchy (2017).
Fuentes oficiales: Attorney General’s Chambers (historia institucional) y Petroleum Authority (petróleo y gas).



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