Bhutto: populismo, islam político y caída (Pakistán, 1971–1979)
La trayectoria de Bhutto no puede leerse como la historia de un “caudillo carismático” aislado, sino como un episodio decisivo en la configuración estructural del Estado pakistaní: la relación civil-militar, la centralización del poder, la movilización de masas y la creciente politización de la identidad islámica. A la luz de trabajos académicos de Ayesha Jalal, Ian Talbot, Stanley Wolpert y Sadia Saeed, su etapa en el poder aparece menos como anomalía y más como punto de inflexión.
Reconstruir el Estado tras 1971: legitimidad y Constitución
Bhutto asume el liderazgo de Pakistán occidental tras la secesión de Bangladesh. Según Ian Talbot, el país enfrenta una doble crisis: territorial y de legitimidad. Bhutto intenta resolver ambas mediante:
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una retórica de justicia social (“roti, kapra aur makan”),
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nacionalizaciones estratégicas,
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y, sobre todo, la Constitución de 1973, que establece un sistema parlamentario y redefine el equilibrio federal.
En la lectura de Stanley Wolpert, la Constitución fue su mayor logro político: consiguió consensos entre fuerzas enfrentadas y restauró un marco civil tras el colapso militar de 1971. Sin embargo, como advierte Ayesha Jalal, el problema estructural —la centralidad del Ejército en la economía política del Estado— no desapareció. El poder civil seguía operando bajo la sombra de una institución militar con autonomía histórica.
Populismo en el poder: movilización y coerción
Bhutto construyó el Partido Popular Pakistaní como partido de masas. Su populismo combinaba lenguaje plebeyo y centralización decisoria.
La literatura académica coincide en un punto: el mismo estilo que permitió la movilización popular generó polarización. La oposición denunció manipulación electoral, represión de disidentes y uso clientelar del Estado.
En términos estructurales (Talbot), el conflicto no era solo ideológico: también enfrentaba centro vs provincias, especialmente en Baluchistán, donde la intervención federal alimentó resentimientos regionales.
Islam y Estado: la Segunda Enmienda (1974)
Un punto crucial —subrayado por Sadia Saeed en Politics of Desecularization— fue la aprobación de la Segunda Enmienda Constitucional (1974), que declaró a los ahmadíes como no musulmanes.
Este episodio es fundamental por tres razones:
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Institucionalizó en la Constitución una definición estatal de “quién es musulmán”.
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Mostró la capacidad del Parlamento de convertir una disputa teológica en categoría jurídica.
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Abrió la puerta a una competencia política donde la ortodoxia religiosa se volvió capital político.
Bhutto no gobernó como teócrata. Pero, como señalan varios estudios, aceptó que la legitimidad islámica podía usarse como recurso político en momentos de presión.
1977: la oposición y el marco del Nizam-i-Mustafa
Tras las elecciones de marzo de 1977, la coalición opositora articulada en torno a la Alianza Nacional Pakistaní (PNA) denunció fraude.
Lo decisivo no fue solo la acusación electoral, sino el marco ideológico adoptado: Nizam-i-Mustafa (“orden del Profeta”).
El análisis publicado por University of California Press (eScholarship) sobre los años de Bhutto muestra cómo este eslogan convirtió la crisis política en una batalla moral. La oposición logró unir islamistas y conservadores bajo una narrativa religiosa que trascendía la mera disputa electoral.
Bhutto intentó negociar e incluso aceptó concesiones simbólicas hacia demandas islamizadoras. Pero, como explica la historiografía, al hacerlo validó el terreno discursivo en el que la oposición era más fuerte.
El golpe de 1977 y la restauración militar

El general Zia-ul-Haq
El 5 de julio de 1977, el jefe del Ejército, Muhammad Zia-ul-Haq, tomó el poder mediante un golpe de Estado.
Desde la perspectiva estructural de Ayesha Jalal, el golpe no fue solo reacción a una crisis electoral: fue la reafirmación del papel del Ejército como árbitro supremo del sistema político pakistaní.
Zia prometió elecciones, pero inauguró un régimen que profundizó la islamización estatal mucho más allá de las concesiones tácticas de Bhutto.
Juicio y ejecución: memoria y revisión histórica
Bhutto fue juzgado por un caso de asesinato político y ejecutado en 1979.
Décadas después, en 2024, la Corte Suprema de Pakistán concluyó que no recibió un juicio justo, reabriendo el debate jurídico e histórico sobre el proceso.
En la historiografía contemporánea, su ejecución suele interpretarse como:
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eliminación de un rival político,
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consolidación del poder militar,
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y momento fundacional del ciclo de islamización bajo Zia.
A la luz de la bibliografía especializada, Bhutto no puede reducirse a “populista carismático” ni a “víctima del Ejército”. Fue:
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arquitecto de la Constitución de 1973,
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actor central en la redefinición islámica del Estado (1974),
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líder que fortaleció el poder civil pero no logró subordinar estructuralmente al militar.

Bhutto como preso político
Su legado es ambivalente: democratización institucional y, al mismo tiempo, precedentes que facilitaron la islamización posterior.
En términos históricos, Bhutto representa el punto donde populismo, islam político y estructura militar convergieron, redefiniendo el rumbo del Pakistán contemporáneo.
Bibliografía
Jalal, Ayesha. The State of Martial Rule: The Origins of Pakistan’s Political Economy of Defence. Cambridge: Cambridge University Press, 1990.
Saeed, Sadia. Politics of Desecularization: Law and the Question of the Ahmadis. Cambridge: Cambridge University Press, 2016.
Talbot, Ian. Pakistan: A Modern History. London: Hurst & Company, 1998. (Ediciones posteriores revisadas disponibles).
Wolpert, Stanley. Zulfi Bhutto of Pakistan: His Life and Times. Oxford: Oxford University Press, 1993.
Ziring, Lawrence. Pakistan in the Twentieth Century: A Political History. Karachi: Oxford University Press, 1997.
University of California Press. “The Bhutto Years, 1971–1977.” En Pakistan: The Consolidation of a Nation, disponible en eScholarship (UC Press E-Books Collection).



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