¿Todo para salvar Camboya? Los inevitables desaciertos de Norodom Sihanouk. Camboya (1941-2004)

 

"El rey Norodom Sihanouk es uno de los iconos de la historia camboyana del S.XX. Atravesó el colonialismo francés, los bombardeos estadounidenses, el genocidio de los Jemeres Rojos y la ocupación vietnamita. Cómo el monarca camboyano utilizó su estatus de Rey-Dios para mutar de autócrata a prisionero, firmando un pacto fáustico que condenó a su pueblo con tal de no perder la corona. Sihanouk comprendió una regla de hierro del poder asiático moderno: una corona constitucional es una jaula de oro. Para gobernar con puño de hierro y aplastar a sus rivales, el monarca tuvo que cometer el acto político más audaz de su vida: abdicar. Los campesinos camboyanos que se unieron a la guerrilla en 1970 no habían leído a Karl Marx ni sabían qué era el materialismo. Tomaron los fusiles y marcharon hacia los campos de exterminio porque su Rey-Dios, hablando desde una radio en Pekín, se lo ordenó."

NORODOM SIHANOUK: EL REY ARTISTA

El rey Sihanouk como actor en una de sus películas












En los exclusivos salones diplomáticos de la década de 1960, Norodom Sihanouk era visto con una mezcla de fascinación y recelo por las potencias occidentales. Tocaba el saxofón, dirigía (y protagonizaba) películas de romance melodramático, componía baladas de jazz, organizaba fastuosas fiestas en Phnom Penh y cambiaba de alineación geopolítica con la misma facilidad con la que cambiaba de vestuario. Sin embargo, resumir simplonamente a Sihanouk como un excéntrico playboy oriental es caer en la trampa de obviar pequeños detalles que marcaron profundamente su política.

Sihanouk era conocido por su energía inagotable y su carácter voluble. Podía ser encantador y sofisticado en una cena en París y, al día siguiente, trabajar en los arrozales con los campesinos, a quienes llamaba "mis hijos". Fue un prolífico director de cine, compositor de jazz y saxofonista. Utilizaba sus películas (muchas veces protagonizadas por él mismo y su esposa, Monique) como herramientas de propaganda para mostrar una Camboya moderna y feliz. 

Como "Rey-Dios" (Devaraja), Sihanouk vivía en un mundo donde lo político y lo espiritual eran inseparables. Nunca tomaba una decisión importante —desde una declaración de guerra hasta un viaje diplomático— sin consultar a sus astrólogos de la corte. Creía profundamente en el karma. Tras el ascenso de los Jemeres Rojos, llegó a interpretar su propia caída y el sufrimiento del país como un castigo espiritual por los errores de la monarquía o la pérdida de la virtud nacional. Se dice que interpretaba eventos naturales (eclipses, sequías) como señales directas de su gestión. Esta conexión con lo sobrenatural era compartida por el campesinado, lo que cimentaba su autoridad moral.

Para Sihanouk, la política no era una cuestión de ideologías (socialismo vs. capitalismo), sino de nacionalismo místico. Su doctrina, el Socialismo Budista Jemer, buscaba una tercera vía: El Estado debía proveer como un padre, pero los súbditos debían lealtad absoluta al trono. Su meta política siempre estuvo obsesionada con la supervivencia de la raza jemer frente a la expansión de Vietnam y Tailandia. Esto explica por qué se alió con China: veía en Pekín al único gigante capaz de frenar a sus vecinos. Fue capaz de ser un monarca absoluto bajo los franceses, un líder socialista en los 60, un títere de los comunistas en los 70 y un rey constitucional en los 90. Para él, las etiquetas eran secundarias; lo principal era que él estuviera al mando para proteger a Camboya, se consideraba una figura necesaria para el destino de la nación camboyana.

Fue conocido como uno de los estrategas políticos más pragmáticos de Asia; un hombre que comprendió instintivamente que, en un país mayoritariamente agrario y devoto, el poder no reside en el recuento de votos en las urnas, sino en la tradición y el mito. Él no creía representar a Camboya; estaba convencido de que él era y representaba Camboya. La historia de Norodom Sihanouk demuestra el momento exacto en el que el personalismo devora a las instituciones y de cómo la táctica de un rey por mantenerse en el trono puede acabar en el exterminio de un cuarto de la población de su país.

INICIOS DE SU REINADO BAJO CONTROL FRANCÉS (1941-1955) 

Tras la muerte del rey Sisowath Monivong en abril de 1941, las autoridades coloniales de la Francia de Vichy (colaboracionista con los nazis y bajo presión japonesa en Indochina) intervinieron en la sucesión. Francia encontró al candidato ideal en Sihanouk, príncipe que tenía solo 18 años y estaba estudiando en Saigón. Los franceses, liderados por el almirante Jean Decoux, lo prefirieron por encima de otros candidatos con más experiencia, como el príncipe Sisowath Monireth, a quien consideraban demasiado independiente y difícil de controlar. ¿Por qué fue el candidato ideal para Francia? Francia buscaba una figura decorativa, un monarca que se dedicara a los placeres de la corte y al protocolo, permitiendo que la administración colonial siguiera manejando los hilos del país.

Como decíamos, Sihanouk fue coronado el 28 de octubre de 1941Su ascenso unificó a las ramas Norodom y Sisowath, reduciendo las intrigas palaciegas que habían debilitado a la monarquía anteriormente. Desde el inicio, mostró un carisma inusual. Empezó a viajar por las provincias, rompiendo la barrera entre el "Rey-Dios" y el campesinado, algo que definiría su poder futuro. Durante casi una década, fue poco más que un rehén de los intereses franceses, lo que le valió críticas de los sectores nacionalistas más radicales (los Serei Jemer).

Su reinado comenzó en el contexto más difícil imaginable: la Segunda Guerra MundialAunque Francia administraba el país, el ejército japonés ocupaba Camboya. El joven rey tuvo que aprender de forma prematura el arte de la supervivencia política, navegando entre las exigencias de los generales japoneses y las órdenes de los funcionarios franceses. En 1945, bajo presión de Japón, Sihanouk declaró brevemente la "independencia" de Camboya de Francia. Aunque fue un movimiento forzado por los japoneses, este evento sembró en él la creencia de que la soberanía era posible y necesaria. 

En este periodo, Sihanouk pasó de ser un adolescente tímido a un líder consciente de su estatus místico. Entendió que su educación francesa le permitía tratar de igual a igual a los colonizadores, mientras que su sangre real le otorgaba una devoción casi religiosa por parte de su pueblo. Este inicio marcó su convicción de que Camboya solo podía sobrevivir si él personalmente dirigía el destino de la nación. La humillación de ver a su país ocupado por dos potencias extranjeras (Francia y Japón) forjó su obsesión posterior por la neutralidad y la soberanía absoluta.

Sihanouk entendió que si esperaba a que Francia le concediera la libertad por pura benevolencia, nunca llegaría. En junio de 1952, dio un golpe de mano, disolvió la Asamblea Nacional y asumió el control del gobierno durante tres años. Hizo una promesa solemne ante su pueblo: "Lograré la independencia total en tres años o renunciaré"En 1953, Sihanouk viajó a Francia para negociar. Sin embargo, el gobierno francés lo trató con condescendencia, enviándolo a descansar a la Riviera. En lugar de volver a casa derrotado, inició una gira mundial (Montreal, Washington, Tokio) concediendo entrevistas donde advertía que, si Francia no se iba, el pueblo camboyano se uniría al comunismo. Fue una táctica diplomática maestra: obligó a EE. UU., superpotencia mundial, a presionar a Francia.

Al regresar a Camboya, se negó a entrar en la capital ocupada por tropas francesas. Se instaló en la provincia de Siem Reap (cerca de Angkor Wat), un lugar cargado de simbolismo histórico. Declaró una "movilización nacional". Miles de campesinos y voluntarios se unieron a sus "fuerzas reales", no para luchar una guerra sangrienta, sino para demostrar a Francia que el Rey tenía el control absoluto de las masas. Francia, desangrándose en la guerra de Vietnam (estaban a pocos meses del desastre de Dien Bien Phu), comprendió que no podía permitirse otra guerra en Camboya contra un Rey que era amado por su pueblo. Ante tales circunstancias, el 9 de noviembre de 1953, se firmó la transferencia de competencias militares y judiciales. Sihanouk entró triunfante en Phnom Penh en un jeep descapotable, aclamado como el libertador que había vencido al imperio sin derramar sangre. 

Este éxito alimentó la creencia de Sihanouk en su propia infalibilidad como gobernante de Camboya. A partir de aquí, su creencia política se reforzó. Convencido de que solo él podía salvar a Camboya, abandonó cualquier pretensión de democracia parlamentaria real. Habiendo vencido a una potencia occidental, sintió que podía tratar con Mao Zedong o Kennedy con la misma altivez. Aunque fue su momento de mayor esplendor, también sembró un problema: al presentarse como el único arquitecto de la independencia, marginó a los intelectuales y nacionalistas que habían luchado desde la clandestinidad. Muchos de esos jóvenes humillados que no vieron recompensados sus esfuerzos por la independencia huyeron a la selva, convirtiéndose en el germen de los Jemeres Rojos.

1955: La abdicación como golpe de Estado

Tras la independencia de 1953, Sihanouk se dio cuenta de que ser Rey era estar encerrado una jaula de oro. Al observar las nuevas reglas democráticas que imponían los Acuerdos de Ginebra de 1954, el monarca llegó a una conclusión brillante y despiadada: la corona era una trampa. La nueva constitución le exigía reinar pero no gobernar. Mientras tanto, entre la población camboyana , el Partido Democrático, formado por intelectuales educados en París, ganaba terreno y cuestionaba la autoridad absoluta del monarca. Sihanouk quería y debía bajar a la arena política y destruir a sus rivales en las urnas, algo que no podía hacer desde el trono sin violar la ley. 

Para ello, Sihanouk orquestó una jugada maestra, cedió la corona a su padre, Norodom Suramarit. Al hacerlo, retuvo su aura de santidad real (seguía siendo "Príncipe") pero ganó la libertad de un ciudadano común. Inmediatamente creó el  Sangkum Reastr Niyum, movimiento (traducido como Comunidad Socialista Popular). No era un partido político tradicional, sino un "frente nacional" que exigía lealtad absoluta a su persona. Bajo el eslogan "Nación, Religión, Rey". Sihanouk fusionó el socialismo (en términos de ayuda social) con el budismo y el nacionalismo monárquico.

Las elecciones de septiembre de 1955 fueron el escenario de su victoria definitiva, aunque cargada de sombras: El Sangkum obtuvo el 82% de los votos y el 100% de los escaños en la Asamblea Nacional. Sihanouk utilizó a su policía y a grupos de choque para intimidar a los candidatos de la oposición. Muchos carteles electorales de los demócratas fueron destruidos y sus líderes encarcelados o silenciados. Al ganar todos los escaños, Sihanouk eliminó la vía democrática. Los jóvenes intelectuales (como un joven llamado Saloth Sar, más tarde conocido como Pol Pot) concluyeron que nunca podrían ganar por la vía electoral. El Estado se convirtió en una extensión de su ego. La crítica era vista como traición a la patria, lo que radicalizó a la oposición clandestina. Por otro lado, Sihanouk se presentaba en los pueblos como el "Padre de la Independencia". Para el campesinado analfabeto, votar por el Sangkum no era un acto político, sino un acto de fe hacia su soberano. 

Durante una década, Camboya fue el país más estable de Indochina mientras Vietnam y Laos se desangraban en guerras civiles. Sihanouk utilizó su poder para construir escuelas, hospitales y fábricas, financiadas tanto por el bloque comunista como por el capitalista, jugando a la neutralidad.

Sihanouk inventó un sistema único: una "Monarquía Republicana". Gobernó como Primer Ministro y Jefe de Estado con más poder del que jamás tuvo como Rey. Se convirtió en el árbitro supremo de la vida camboyana, decidiendo desde tratados internacionales hasta qué películas se proyectarían en los cines de Phnom Penh.

"He abdicado para ser más que un Rey: para ser el servidor de mi pueblo y el arquitecto de su futuro." — Sihanouk, 1955.

 

LA EDAD DE ORO (1955-1970) 

Visita de Jacquie Kennedy a Camboya
La "Edad de Oro" de Sihanouk (1955-1970) fue un periodo de un brillo estético y cultural sin precedentes, pero cimentado sobre un equilibrio político interno extremadamente frágil. Sihanouk gobernaba Camboya como un director de orquesta que intentaba agradar a sectores conservadores y comunistas al mismo tiempo.

Para mantener ese equilibrio, Sihanouk creó el Socialismo Jemer, la base ideológica de su mandato. 

No era marxismo ni capitalismo, sino una tercera vía profundamente arraigada en la identidad nacional camboyana basada en los siguientes puntos:

  • Paternalismo de Estado: Sihanouk creía que el Estado (él mismo) debía ser el proveedor. Construyó cientos de escuelas, hospitales y facultades universitarias, logrando una tasa de alfabetización asombrosa para la región.

  • Modernización de Infraestructuras: Se inauguró el puerto de Sihanoukville y se modernizó Phnom Penh con edificios de vanguardia.

  • Participación Directa: Sihanouk instituyó los "Congresos Nacionales" semestrales frente al Palacio Real. Eran asambleas donde cualquier ciudadano podía, teóricamente, presentar una queja directamente al Príncipe. En la práctica, eran coreografías masivas de apoyo a su figura.

Inmediatamente fundó el Sangkum Reastr Niyum (La Comunidad Socialista Popular). El Sangkum no era un partido político tradicional; se presentó a sí mismo como un inmenso "movimiento de unidad nacional" que estaba, al igual que su creador, por encima de las ideologías. Al enmarcar ideológicamente su plataforma bajo el manto del nacionalismo monárquico y el budismo, Sihanouk creó arma política letal: si el Sangkum representaba a la Nación, cualquier oposición al Sangkum suponía una alta traición a la Patria. Sihanouk aniquiló el frágil pluralismo camboyano no mediante tanques en las calles, sino secuestrando el sistema democrático desde dentro. Durante los siguientes quince años, gobernó Camboya como su feudo personal, censurando a la prensa, exiliando a disidentes y persiguiendo brutalmente a los comunistas locales, a los que él mismo bautizó despectivamente como los Khmers Rouges (Jemeres Rojos).

Bajo el impulso de Sihanouk, la capital se transformó en una joya del urbanismo. Los visitantes de la época describían una ciudad de avenidas amplias, jardines impecables y una ausencia total de la miseria que ya asolaba a Saigón o Bangkok. Sihanouk nombró a Vann Molyvann como arquitecto estatal. Juntos crearon edificios que hoy son iconos, como el Teatro Chaktomuk (con forma de abanico abierto) o el Monumento a la Independencia. Era una arquitectura que usaba hormigón pero respetaba el flujo del agua y el aire, como hacían los antiguos constructores de Angkor.

Si algo define la "vibración" de la Edad de Oro, es su música. Sihanouk, amante del jazz, permitió que

la radio se llenara de sonidos occidentales filtrados por la sensibilidad camboyana. Surgieron figuras legendarias como Sinn Sisamouth (el "Elvis de Camboya") y Ros Sereysothea (la "Voz de Oro de la Capital"). Mezclaban guitarras eléctricas con pedales de distorsión y órganos Hammond con las escalas vocales tradicionales del budismo y el folclore rural. Era una música vibrante, moderna y profundamente optimista. 

En cuanto a cine, Sihanouk no solo permitía el cine; él era el cine. El Príncipe fundó estudios y festivales internacionales. Sus propias películas (rodadas en 35mm y con un despliegue de recursos real) mostraban una Camboya idílica y feliz de palacios, romances y oficiales heroicos. En sus filmes y en la vida social de la corte, se impuso una estética de "Seda y Modernidad". Las mujeres vestían el sampot tradicional pero con cortes de alta costura francesa, peinados bouffant y maquillaje al estilo de las estrellas de la Nouvelle Vague.

El Príncipe estaba obsesionado con demostrar que una nación pequeña podía ser autosuficiente. Se construyeron escuelas incluso en las aldeas más remotas. Para 1965, Camboya tenía una de las tasas de escolarización más altas del Sudeste Asiático. Sihanouk era un maestro en conseguir que la URSS construyera un hospital mientras EE. UU. financiaba una carretera y China instalaba una fábrica de papel. Logró que las potencias compitieran por "comprar" su afecto con infraestructuras.

Para mantener esta fachada de perfección, Sihanouk aplicaba un control férreo que terminó siendo contraproducente: Mientras en Phnom Penh se bebía champán y se escuchaba jazz, en el campo la desigualdad crecía. Los campesinos seguían siendo devotos del "Príncipe Padre", pero la clase media educada empezaba a resentir el autoritarismo. Cualquier crítica al "progreso" de la Edad de Oro era silenciada. Sihanouk vivía en una burbuja de adulación que le impedía ver que el conflicto de Vietnam estaba desbordando sus fronteras y las zonas rurales.

Durante su etapa al frente del Sangkum, Sihanouk no toleraba la oposición. Su servicio de seguridad (la policía secreta) actuaba con total impunidad: Tanto los liberales pro-occidentales como los comunistas fueron perseguidos. Se estima que cientos de disidentes "desaparecieron" en las prisiones de Phnom Penh o fueron ejecutados en los bosques sin juicio previo. Además, el rey utilizaba la radio y el cine para ridiculizar a sus oponentes antes de encarcelarlos. A menudo, las ejecuciones de rebeldes capturados eran filmadas y mostradas en los cines locales como advertencia. En los años 60, tras la desaparición de líderes como Tou Samouth, el clima de terror en las ciudades camboyanas obligó a los intelectuales a huir a la selva. Muchos culparon directamente a las órdenes personales de Sihanouk de estas desapariciones. Fue orquestador de la masacre de Samlaut 1967, este es su crimen de Estado más documentado. Ante una protesta campesina por impuestos y precios del arroz, Sihanouk no buscó el diálogo, ordenó al ejército (liderado por Lon Nol, pero bajo su autoridad suprema) aplastar la revuelta. Bajo mandato de Sihanouk, el ejército quemó aldeas enteras, ejecutó a campesinos sospechosos de simpatizar con los comunistas y se llevaron a cabo decapitaciones masivas. El propio Sihanouk se jactó de que "no habría piedad para los traidores". Se calcula que miles de campesinos murieron o fueron desplazados.

POLÍTICA EXTERIOR. FUNAMBULISMO DIPLOMÁTICO, EL PELIGROSO EQUILIBRIO

La política exterior de Sihanouk durante la Edad de Oro (1955-1970) fue una de las exhibiciones de equilibrismo diplomático más audaces —y peligrosas— del siglo XX. El Príncipe entendía que Camboya era un "cordero entre lobos" (Vietnam y Tailandia) y que su única salvación era la neutralidad absoluta, pero una neutralidad que él mismo definía de forma muy personal.

Sihanouk utilizaba su faceta artística como arma diplomática. Cuando líderes como Charles de Gaulle (1966) o Jackie Kennedy (1967) visitaban Phnom Penh, el Príncipe organizaba banquetes de una opulencia increíble, con orquestas de jazz y desfiles de elefantes frente a Angkor Wat. El general francés Charles de Gaulle era el ídolo de Sihanouk. Ambos compartían la visión de una "tercera vía" y una desconfianza profunda hacia la hegemonía anglosajona. De Gaulle veía en Sihanouk al último bastión de la influencia cultural francesa en Indochina.

Aquí te detallo cómo Sihanouk manejó el ajedrez mundial: La Conferencia de Bandung (1955): Allí se codeó con gigantes como Nasser (Egipto), Nehru (India) y Sukarno (Indonesia). Su objetivo era declarar que Camboya no pertenecía ni al bloque capitalista ni al comunista. Esto le permitió recibir ayuda de ambos bandos: la URSS construyó el Hospital de la Amistad Jemer-Soviética en Phnom Penh, mientras EE. UU. financiaba la carretera a Sihanoukville.

A diferencia de otros líderes anticomunistas, Sihanouk fue un visionario respecto a Pekín. Sihanouk forjó una amistad personal profunda con el primer ministro chino, Zhou Enlai. Veía en China al único "hermano mayor" capaz de frenar las ambiciones territoriales de Vietnam (tanto del Norte como del Sur). De este modo, China se convirtió en el garante de la independencia camboyana, proporcionando armamento y fábricas de papel, textiles y cemento.

La relación con Washington fue una montaña rusa de amor y odio. Sihanouk, convencido de que la CIA estaba conspirando para derrocarlo (especialmente tras el complot de Dap Chhuon en 1959), renunció espectacularmente a toda la ayuda económica y militar estadounidense en 1963. En 1965, el rey rompió relaciones diplomáticas tras ataques fronterizos de tropas survietnamitas apoyadas por EE. UU. Sihanouk consideraba que los estadounidenses no respetaban la soberanía jemer y que su presencia en Vietnam solo traería la guerra a Camboya. Para mantener la paz estando rodeado de guerra, Sihanouk permitió lo que finalmente causaría su caída, que los comunistas vietnamitas usaran el puerto de Sihanoukville y rutas en el noreste de Camboya para abastecer a sus guerrillas en Vietnam del Sur. Sihanouk esperaba que, al ayudar a Hanói, los vietnamitas no apoyaran a los rebeldes comunistas internos (los futuros Jemeres Rojos). Fue un error de cálculo: Hanói ayudó a ambos.

Sihanouk creyó que podía estar por encima de la geopolítica de la Guerra Fría mediante su carisma personal. Pensaba que si él era amigo de todos, nadie se atrevería a tocar Camboya. Sin embargo, en 1970, el equilibrio que tanto trató de mantener, se rompió: la derecha camboyana lo vio como un traidor pro-comunista debido a sus estrecha relación con China, y los comunistas lo vieron como un monarca caduco que ya no necesitaban.

EL GOLPE DE 1970

El golpe de Estado del 18 de marzo de 1970 protagonizado por Lon Nol, fue un punto de no retorno. Es el momento en que la "Edad de Oro" se hace añicos y Camboya se precipita hacia el abismo de la guerra civil y el genocidio. El golpe ocurrió mientras Sihanouk estaba fuera del país, en una de sus habituales giras de "salud y diplomacia".

El golpe no fue obra de extranjeros, sino de la propia élite que Sihanouk había cultivado, el general Lon Nol, su mano derecha militar, un hombre profundamente supersticioso y anticomunista, además del primo de Sihanouk, quien sentía un resentimiento personal hacia él y creía que la monarquía absoluta de Sihanouk estaba asfixiando la modernización económica del país.

¿Qué sucedía en Camboya para que se diese tal Golpe de Estado?

En las fronteras, unos 40,000 soldados de Vietnam del Norte y el Viet Cong ocupaban santuarios en el este de Camboya. La derecha camboyana y el ejército estaban furiosos porque Sihanouk lo permitía a cambio de sobornos y "paz". Además, la decisión de Sihanouk de rechazar la ayuda de EE. UU. años atrás (1963), había dejado al ejército con equipos obsoletos y a la economía estatal al borde del colapso. Mientras, el círculo íntimo de Sihanouk (incluida la familia de su esposa Monique) controlaba monopolios estatales, generando un odio profundo en la clase media urbana tachando al gobierno de corrupto.

Con esta situación, mientras Sihanouk estaba en Moscú (tras haber pasado por una clínica de adelgazamiento en Francia), estallaron manifestaciones en Phnom Penh contra las embajadas de Vietnam del Norte. Se cree que fueron orquestadas por Lon Nol. Ante tales protestas, el gobierno camboyano exigió que todas las tropas vietnamitas abandonaran el país en 72 horas. Ante la negativa de Sihanouk de regresar de inmediato para resolver la crisis, la Asamblea Nacional votó por unanimidad su destitución como Jefe de Estado.

Sihanouk se enteró de su destitución en el coche, cuando iba de camino al aeropuerto en Moscú, por boca del líder soviético Alexei Kosygin. Su reacción no fue la de un político frío, sino la de un monarca herido en su orgullo: En lugar de buscar un compromiso con sus opositores camboyanos, voló a China, donde fue recibido con honores por Zhou Enlai. Desde Radio Pekín, Sihanouk emitió un mensaje incendiario pidiendo a sus "hijos" (el campesinado) que se levantaran en armas contra el "gobierno ilegal" de Lon Nol y que se unieran al Frente Unido Nacional de Kampuchea (FUNK). Este frente incluía a sus antiguos enemigos mortales: los Jemeres Rojos. Sihanouk pensó que podía usarlos para recuperar su trono y luego descartarlos. Fue al revés.

Visita de Sihanouk a las zonas controladas por los jemeres rojos
El llamado de Sihanouk dio a los Jemeres Rojos la legitimidad que nunca habrían tenido por sí solos. Miles de campesinos se unieron a la guerrilla no por comunismo, sino por lealtad al "Rey-Dios". Richard Nixon aprovechó el nuevo gobierno pro-occidental de Lon Nol para invadir oficialmente Camboya y perseguir al Viet Cong, convirtiendo el país en un infierno de bombardeos de B-52. Camboya pasó de ser un oasis de paz a ser el frente más sangriento de la Guerra de Vietnam. Con el golpe de 1970, se dio fin a la paz camboyana de la "Edad de Oro". Sihanouk, al preferir aliarse con los comunistas radicales antes que aceptar su retiro político, engrosó y empoderó a los jemeres rojos. 

EL REINADO DEL EXILIO, PEKÍN (1970-1975)


Tras el golpe, Sihanouk se instaló en una residencia palaciega en Pekín, cortesía de Zhou Enlai. Se convertía así, en el Jefe de Estado de un gobierno en el exilio. Sus antiguos enemigos, los líderes de los Jemeres Rojos (Pol Pot, Khieu Samphan), eran ahora sus "ministros". Sihanouk grababa mensajes de radio constantes. Para el campesino camboyano, que no entendía de marxismo-leninismo, la voz del Rey era una orden sagrada. "Id al bosque y luchad por mí", decía. Miles obedecieron, dando a los Jemeres Rojos el ejército de masas que necesitaban. Sihanouk viajó clandestinamente a la selva de Camboya para fotografiarse con los guerrilleros en 1973. En las fotos se le ve sonriente con el krama (pañuelo jemer) al cuello, pero años después confesaría que sintió un terror profundo al ver la mirada fría y fanática de aquellos jóvenes soldados. Su vanidad y su deseo de venganza contra Lon Nol lo cegaron. Al prestar su nombre a los Jemeres Rojos, les dio la "llave" para entrar en las aldeas y destruir la sociedad jemer desde dentro. Fue el cómplice involuntario del genocidio.

Cuando los Jemeres Rojos finalmente derrotaron al ejército de Lon Nol, Sihanouk celebró en Pekín lo que creía que era su regreso al poder. Voló a Phnom Penh a finales de 1975 encontrándose con una ciudad fantasma. Los Jemeres Rojos habían evacuado a toda la población al campo a punta de pistola. El rey se llevó un duro choque de realidad, al aterrizar, se dio cuenta de que no había multitudes aclamándole. Solo había soldados adolescentes con rostros serios y miradas frías. El "Padre de la Independencia" se convertía en un invitado molesto en su propio reino.

Prisionero en el Palacio Real (1976-1979)

En abril de 1976, los Jemeres Rojos lo obligaron a "jubilarse". Fue recluido en el Palacio Real de Phnom Penh junto a su esposa, la princesa Monique, y un puñado de sirvientes. El palacio se convirtió en una jaula de oro. Sihanouk no tenía radio, ni periódicos, ni contacto con el mundo exterior. Se dedicaba a cultivar vegetales en los jardines del palacio para sobrevivir. Mientras él estaba recluido, los Jemeres Rojos asesinaron a cinco de sus hijos y catorce de sus nietos en los campos de trabajo. Sihanouk no lo supo con certeza hasta años después, aunque sospechaba lo peor. Pol Pot no lo mató porque China (su principal aliado) protegía a Sihanouk. Para Pekín, el Príncipe seguía siendo una pieza diplomática útil.

Su figura fue la única garantía de continuidad que evitó que Camboya fuera borrada del mapa diplomático totalmente. Su presencia obligaba a los Jemeres Rojos a mantener cierta apariencia de estado ante China.

El Escape Final (1979)

Cuando Vietnam invadió Camboya en 1979 para deponer a Pol Pot, los Jemeres Rojos sacaron a Sihanouk del palacio en el último minuto, lo enviaron a la ONU para que defendiera al régimen de los Jemeres Rojos contra la "agresión vietnamita". Una vez en suelo estadounidense, Sihanouk cumplió con su discurso oficial, pero en privado pidió asilo a los chinos y denunció las atrocidades del régimen que acababa de defender. 

Tras escapar de los Jemeres Rojos en 1979, Sihanouk se encontró en una posición ética imposible: Para expulsar a los vietnamitas de Camboya, China y EE. UU. lo presionaron para formar una coalición con... sus antiguos captores, los Jemeres Rojos. Sihanouk aceptó liderar esta coalición desde Pekín y Corea del Norte (donde Kim Il-sung, su amigo íntimo, le construyó un palacio). Su meta-política era clara: "Primero recuperar Camboya de los vietnamitas, luego arreglar cuentas con Pol Pot".

Con el fin de la Guerra Fría, las potencias quisieron cerrar la herida camboyana. El 14 de noviembre de 1991, Sihanouk aterrizó en Phnom Penh tras 12 años de exilio. Lloró al besar el suelo de su patria. La ONU organizó las misiones de paz más grandes de su historia. Sihanouk fue el presidente del Consejo Nacional Supremo, la única figura capaz de sentar en la misma mesa a los antiguos comunistas, a los republicanos y a los monárquicos.

Tras las elecciones supervisadas por la ONU, se restauró la monarquía el 24 de septiembre de 1993. Sihanouk volvió a ser Rey, pero esta vez bajo una constitución que decía: "El Rey reina, pero no gobierna". Aunque ya no tenía el poder absoluto de los años 60, su influencia era inmensa. Utilizó su aura de "Padre de la Nación" para mediar entre los dos Primeros Ministros rivales: su hijo (el príncipe Ranariddh) y el ex-comunista Hun Sen.

Logró que los últimos combatientes de los Jemeres Rojos se rindieran o se integraran, ofreciendo amnistías para detener la sangre. Devolvió al país sus símbolos: la bandera azul y roja con Angkor Wat y el budismo como religión de Estado. En cambio, vio con impotencia cómo Hun Sen tomaba el control total del país tras un violento golpe de mano en 1997. El Rey, ya anciano y enfermo de cáncer, se vio reducido a emitir mensajes satíricos o críticos a través de su sitio web desde Pekín. Fue ambiguo respecto al tribunal de la ONU para juzgar a los Jemeres Rojos, temiendo que escarbar en el pasado desestabilizara la frágil paz que él había ayudado a construir.

En 2004, alegando mala salud, Sihanouk abdicó por segunda vez en su vida, dejando el trono a su hijo Norodom Sihamoni (un bailarín de ballet clásico educado en Praga, alejado de la política). Sihanouk murió en Pekín el 15 de octubre de 2012, pocos días antes de cumplir 90 años. Su cuerpo fue llevado de regreso a Camboya y velado durante meses. Millones de camboyanos salieron a las calles llorando. Para ellos, no moría un político, sino el último vínculo vivo con la gloria de Angkor y la independencia.

Conclusión: ¿Actuó Norodom Sihanouk en interés de su pueblo?

Responder si Sihanouk actuó por su pueblo o por sí mismo es enfrentarse a la paradoja central de su vida: él estaba convencido de que él y Camboya eran lo mismo. En su mente, no existía una frontera entre su bienestar y el de la nación. Sihanouk fue el último exponente del concepto de "Rey-Dios" (Devaraja). Esta mentalidad es la clave para entender su comportamiento: Si Sihanouk era fuerte, Camboya era soberana. Si Sihanouk era adorado, Camboya era respetada. Sus decisiones "por el pueblo" (como la independencia o la neutralidad) nacían de un amor genuino por su tierra, pero también de la necesidad de ser el protagonista absoluto de la historia. Sihanouk amaba a Camboya, pero la amaba como se ama a una propiedad personal o a una obra de arte propia.

Sus manejos económicos fueron perjudiciales para la economía del país. Sihanouk, como monarca absoluto usaba el Tesoro Real como su cuenta de gastos personales para sus películas, banquetes y viajes mientras el país entraba en crisis económica y parte de la población camboyana pasaba penurias. Aparte, permitió que el clan de su esposa, Monique, estableciera monopolios corruptos que asfixiaron a la clase media y generaron el resentimiento necesario para el golpe de 1970.

Durante su etapa al frente del Sangkum, Sihanouk no toleraba la oposición. Su servicio de seguridad (la policía secreta) actuaba con total impunidad: Tanto los liberales pro-occidentales como los comunistas fueron perseguidos. Se estima que cientos de disidentes "desaparecieron" en las prisiones de Phnom Penh o fueron ejecutados en los bosques sin juicio previo. Además, el rey utilizaba la radio y el cine para ridiculizar a sus oponentes antes de encarcelarlos. A menudo, las ejecuciones de rebeldes capturados eran filmadas y mostradas en los cines locales como advertencia. En los años 60, tras la desaparición de líderes como Tou Samouth, el clima de terror en las ciudades camboyanas obligó a los intelectuales a huir a la selva. Muchos culparon directamente a las órdenes personales de Sihanouk de estas desapariciones. Fue orquestador de la masacre de Samlaut 1967, este es su crimen de Estado más documentado. Ante una protesta campesina por impuestos y precios del arroz, Sihanouk no buscó el diálogo, ordenó al ejército (liderado por Lon Nol, pero bajo su autoridad suprema) aplastar la revuelta.  El propio Sihanouk se jactó de que "no habría piedad para los traidores". Se calcula que miles de campesinos murieron o fueron desplazados.

Aunque Sihanouk fue víctima de los Jemeres Rojos (perdió a gran parte de su familia), su responsabilidad política en el ascenso de estos es considerada por muchos historiadores como su mayor crimen indirecto al pedir a los campesinos que se unieran a los Jemeres Rojos en 1970 para "vengar su honor", Sihanouk entregó su población a Pol Pot. Sin la legitimidad del Rey, los Jemeres Rojos habrían seguido siendo una guerrilla marginal. En 1979, tras la caída de Phnom Penh ante los vietnamitas, Sihanouk representó a los Jemeres Rojos en la ONU. Aunque lo hizo bajo presión de China y con asco personal, sus palabras sirvieron para dar legitimidad internacional a un régimen que acababa de asesinar a casi dos millones de personas.

La oposición de Norodom Sihanouk a la creación de las Cámaras Extraordinarias en las Cortes de Camboya (CECC), el tribunal auspiciado por la ONU para juzgar el genocidio camboyano, es uno de los capítulos más reveladores de su etapa final. Aunque Sihanouk fue técnicamente una víctima del régimen —perdió a gran parte de su familia y vivió bajo arresto domiciliario—, su resistencia al tribunal se basaba en un complejo entramado de autoprotección, lealtad geopolítica y una visión muy particular de la paz nacional.

Si el tribunal investigaba a fondo los orígenes del movimiento, saldría a la luz su mensaje por radio desde Pekín instando al pueblo a unirse a la guerrilla. Un juicio exhaustivo podría haberlo señalado no como autor del genocidio, pero sí como el catalizador político que le dio legitimidad. Sihanouk fue, técnicamente, el Jefe de Estado de la "Kampuchea Democrática" durante el primer año del régimen (1975-1976). Aunque no tenía poder real, su nombre figuraba en los documentos oficiales de un gobierno que estaba vaciando las ciudades y cometiendo ejecuciones masivas.

Durante décadas, China fue el único protector constante de Sihanouk, ofreciéndole asilo en Pekín en sus momentos más bajos. China se opuso sistemáticamente a un tribunal internacional que pusiera el foco en el genocidio camboyano, ya que ellos habían sido los principales proveedores de armas, suministros e ideología a Pol Pot. Sihanouk sabía que permitir un tribunal que profundizara en quién financió a los Jemeres Rojos pondría en una situación comprometedora a sus benefactores chinos. Su silencio era, en parte, el pago por años de hospitalidad en Pekín.

Sihanouk siempre argumentó que el país era demasiado frágil para reabrir las heridas del pasado, su postura era paz antes que justicia. Temía que juzgar a los antiguos cuadros de los Jemeres Rojos —muchos de los cuales estaban integrados en el gobierno de Hun Sen en los años 90— provocara una nueva guerra civil. Por miedo y nerviosismo, Sihanouk llegó a calificar el tribunal como una farsa costosa e inútil impulsada por Occidente. En sus declaraciones, sugería que "solo los camboyanos y Buda" tenían derecho a juzgar lo ocurrido, una forma sutil de evitar la interferencia de leyes internacionales que tambaleasen su papel como monarca ejemplar.

Finalmente, el tribunal comenzó a operar en 2006, pero con limitaciones que favorecieron el deseo de Sihanouk, el tribunal solo tuvo mandato para juzgar a los "altos líderes" y a los "principales responsables" de los crímenes. Esto dejó fuera a miles de ejecutores y, crucialmente, evitó investigar las responsabilidades políticas de la monarquía o de las potencias extranjeras (EE. UU. y China). 

Sihanouk murió en 2012 sin haber testificado nunca ante el tribunal, su estatus como "Padre de la Independencia" y su posterior papel como pacificador en 1993 le otorgaron una inmunidad histórica. Sin embargo, para las familias de los desaparecidos en los años 60 y para quienes vieron sus aldeas arder en Samlaut, Sihanouk no fue una víctima de las circunstancias, sino un actor consciente que priorizó su supervivencia y su trono sobre la vida de sus ciudadanos. Para él, admitir su cuota de responsabilidad en el desastre de 1975 habría significado la muerte definitiva de la monarquía jemer.

BIBLIOGRAFÍA

-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-AGUIRRE, Mark. Camboya: el legado de los jemeres rojos. El Viejo Topo. 2009
-BURCHETT. Wirfred. The China Cambodia Vietnam triangle. Zed press. 1981
-FIELDING, Leslie. Before the killing fields: witness to Cambodia and Vietnam wars. I.B.Tauris. 2008
-KERSHAW. Roger. Monarchy in South East Asia: the faces of tradition in transition. Routledge.2001
-TULLY, John. A short History of Cambodia: from empire tu survival.Allen & Unwin. 2005

Gemini ha dichoResponder si Sihanouk actuó por su pueblo o por sí mismo es enfrentarse a la paradoja central de su vida: él estaba convencido de que él y Camboya eran la misma cosa. En su mente, no existía una frontera entre su bienestar y el de la nación.

Gemini ha dicho

DOCUMENTALES

Comentarios

Entradas populares